Educación Familia

De mayor quiero ser científico

12 abril, 2017

Será porque desde muy pequeño ha estado marcado por la palabra ‘enfermedad’; o porque pasó mucho tiempo entre médicos y hospitales; o porque siempre hemos alabado la inteligencia y buen hacer de sus médicos. No sé por qué será, pero Rayo sueña con ser científico para poder investigar. Su meta es clara: quiere curar enfermedades.

Os preguntaréis por qué científico y no médico, por ejemplo. Él admira mucho a sus médicos, de hecho tiene una relación extraordinaria con ellos, desde su pediatra, hasta su neurocirujano, pasando por cualquier médico de urgencias que le atiende. Es uno de esos pacientes colaboradores y fáciles. Le encanta que le hagan la historia y sigue muy atento cada paso. Cuando se rompió el brazo le preguntó al médico que le atendió qué era la anamnesis (lo estaba viendo en el ordenador y sintió mucha curiosidad).

Pero a él, en el fondo, no le entusiasma el trato con la gente. Si os soy sincera no le veo yo atendiendo pacientes, lidiando con síntomas y explicando diagnósticos. Por el contrario la idea de verle en un laboratorio estudiando e investigando se me antoja hasta real, porque va mucho con su forma de ser, con su personalidad. Locuras de una madre enamorada seguramente 🙂

Sus intereses

Cuando por la televisión escucha mencionar enfermedades como el cáncer, el Alzheimer o el Parkinson (ayer fue el Día Mundial del Parkinson y hablamos mucho de ello después de ver las noticias) deja cuanto esté haciendo para centrarse en la noticia. Y todo son preguntas, qué es, tiene cura, cómo se trata, qué hacen los médicos, qué síntomas tiene, se muere la gente por eso. Y una duda que siempre le inquieta: ¿cómo viven esas personas? A Rayo le interesa mucho la calidad de vida de las personas que padecen enfermedades crónicas. Es curioso cómo un niño de 10 años concentra su atención en un aspecto tan importante, ¿no os parece?

La ciencia ha conseguido que muchas enfermedades que hace pocas décadas implicaban el fin de muchas vidas hoy sean crónicas. Se ha alargado la esperanza de vida, pero lo mejor es que han conseguido que muchos enfermos disfruten de una calidad de vida aceptable.

Rayo y yo hablamos mucho

Su edad permite ya conversaciones la mar de interesantes que nos enriquecen a ambos. Él se interesa por conocer enfermedades, síntomas, términos como neurodegenerativo, crónico, mielina, tumor, ….. Y yo le explico lo que sé y lo que no lo buscamos justos, lo leemos, lo aprendemos y comentamos. Y su ansia por saber no hace más que crecer. Quizá eso esté reforzando esa idea que ya manifiesta hace tiempo de ser científico, como él dice.

Cuando le preguntas qué es para él ser científico nos responde: alguien que estudia y busca cómo curar las enfermedades que hoy matan a las personas.

Pero ojo que sus interesen no cesan ahí. Le preocupa muchísimo el medio ambiente, desde muy pequeño. Le obsesiona cómo el ser humano deteriora el planeta pero sobre todo él da vueltas a la idea de cómo conseguir contaminar menos. Un día nos sorprendió diciendo que se deberían hacer políticas que consiguieran que todos tuviéramos coches eléctricos. Sí amigos, se me cae la baba para que lo voy a ocultar.

¿Qué será Rayo?

Hoy tengo muy claro que será lo que desee porque tiene fuerza y empeño suficiente para lograrlo. Por ahora lo que sí tenemos claro es que es un niño con una inquietud por saber inmensa. Su curiosidad y su manera de ver el mundo es increíble para su edad.

Pero no me hagáis mucho caso, seguramente esto sean cosas de una madre orgullosa. Aunque me apetecía mucho compartirlo con vosotros.

 

 

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