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¿Cómo podemos combatir el machismo? Yo apuesto por la educación

17 agosto, 2015

Estamos en el siglo XXI, atrás quedaron creencias absurdas e irrespestuosas sobre el género femenino. Pero el machismo sigue presente en nuestras vidas, en nuestra sociedad y se cuela en la crianza de nuestros hijos
Muchas madres combatimos creencias, juegos y afirmaciones que vemos en el día a día de nuestros pequeños y todas ellas apuntan a que el hombre es superior/mejor/más que la mujer. Desde muy pequeño hemos intentado inculcar a Rayo unos valores y unas creencias basadas en el respeto -hacia sí mismo y hacia los demás-; y en este tema no iba a ser menos. Yo intento enseñar a mi hijo que, efectivamente, los hombres y las mujeres somos diferentes, pues en la diferencia está la mayor riqueza, y al mismo tiempo somos iguales en derechos y oportunidades. Inculcamos que la diferencia no es mala, sino todo lo contrario. No es algo fácil de entender para un niño pero es un mensaje que, a pesar de la sociedad en la que vivimos, ha ido calando en su educación. Y hoy, más mayor, lo tiene bien arraigado a sus creencias. Aún así son muchas las veces que me toca explicar actitudes en el colegio, entre sus amigos o en otros ámbitos de su día a día que no coinciden con esa manera de pensar. 
Confieso que me cuesta creerlo, pero veo a diario como se siguen perpetuando comportamientos machistas en los niños por parte de padres y madres. ¿No te lo crees? Son cosas tan básicas como:
  • En el fútbol, ¡sólo chicos! Cuando Rayo comenzó a practicar este deporte tuve la gran suerte de encontrarme con que la entrenadora era ¡mujer! Y en el equipo había varias chicas en diferentes categorías. Conseguimos hacerle ver que el fútbol no es un deporte sólo de hombres. Y que cualquier chica a la que le guste, ¡puede practicarlo! 
  • De la misma manera entendió que no a todos los niños les tiene que gustar el fútbol. Y es que este no es un deporte ligado al género masculino, se trata de una cuestión de gustos y preferencias.
  • Los chicos son más brutos y tienen más fuerza. Pues dependerá del chico y de la chica. Rayo ha entendido, que el tema de la fuerza depende de cada uno y no de ser chico o chica. Con algún ejemplo se ha topado y le ha quedado más que claro.
  • Las muñecas son para niñas. A ver si vamos aprendiendo todos que las muñecas o muñecos son para quienes quieran jugar con ellas, niños o niñas o todos juntos. 
  • Decir a un chico ‘eres una nenaza’ para insultarle. Utilizar ‘nenaza’ como insulto o descalificación es algo que debemos evitar a toda costa. Yo le he explicado el motivo, y cuando lo ha entendido se ha quedado impresionado.
En las tiendas de juguetes se sigue fomentando de una manera atroz el sexismo y el separatismo. Los padres de niños nos vamos por un pasillo, marcado por colores azules, rojos y grises; mientras que los padres de niñas se van por otro lado, donde reina el eterno rosa. Así pasa, que luego los niños asocian rosa con femenino y lejos de lo masculino. Me cuesta un triunfo explicar cada dos por tres a Rayo que el rosa es un color, sin más, ni femenino ni masculino. Y claro… no me cree. 
En los colegios se anima a las niñas a jugar a juegos tranquilitos mientras que a los niños se les da un balón. ¿Y por qué no se fomenta un juego para todos? Puede ser con un balón o con otros juegos, pero todos juntos. 
Ahora que estoy criando a un niño me doy cuenta que llega una edad donde buscan a amigos de su mismo género, supongo que necesitarán esa afinidad. Pero no deja de sorprenderme, pues hasta hace un par de año la pandilla de amigos era mixta, de niños y niñas. Jugaban juntos y lo pasaban muy bien. Un día las niñas comenzaron a ir por un lado, con sus juegos, sus charlas y sus coqueterías. Y los niños por otro con su balón, su escondite y otra serie de juegos que no causaban el menos interés entre ellas. Asumo esto como parte de esa diferencia que comentábamos antes. La realidad es que más tarde volverán a entrelazar sus caminos. Pero no puedo evitar preguntarme si es esta sociedad la que les separa y luego la propia naturaleza (en la adolescencia, donde las hormonas mandan) les vuelve a juntar por pura necesidad biológica. 
La realidad, a día de hoy, es que el machismo es una lacra, sus consecuencias las vemos en el telediario demasiado a menudo: malos tratos, asesinatos, miedo, sometimiento. Eso sucede entre algunas parejas hoy en día, entre parejas jóvenes, entre parejas maduras, entre personas de alto nivel cultural o de pocos recursos. Encontramos todo tipo de muestras. 
¿En qué nos estamos equivocando? ¿Qué está fallando para que no podamos controlar esto? Mi atención se centra en la educación, ahí está el problema. Y no vale con la educación que los padres facilitemos en nuestros hogares, sino que ésta ha de ser respaldada por colegios e instituciones. No puede ser que un niño de 6 años le diga a una niña que no puede jugar al fútbol en el patio porque es cosa de chicos y ningún profesor o monitor haga o diga nada. O que una niña se ría de un niño porque lleve una camiseta rosa. 
Creo que debemos hacer un profundo ejercicio de reflexión y analizar qué mensajes estamos dando a nuestros hijos. Puede que sin darnos cuenta estemos favoreciendo el caldo de cultivo perfecto para que ese machismo siga echando raíces en esta sociedad en la que ellos se harán adultos.
No se trata de echar un pulso entre hombres y mujeres por ser superiores a los otros. Y eso es lo que estamos haciendo a día de hoy. 

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5 Comments

  • Reply Amalia Arce 17 agosto, 2015 at 12:04

    Hola Belén,
    Me arriesgaría a decir que lo de la segregación niños-niñas a la edad de Rayo debe obedecer a razones del desarrollo cognitivo de los niños y de las niñas, probablemente más que a educación, por conexión con los "pares" o similar.
    Lo que tú vives me suena mucho de mi hija mayor, en 2º de primaria, pero sobretodo en 3º y 4º: las niñas van con las niñas y los niños con los niños. Aquí dejé constancia: http://www.dra-amalia-arce.com/2013/04/los-ninos-con-los-ninos-y-las-ninas-con.html

    No te preocupes, como te llevo un poco de ventaja te aseguro que un par de años más tarde se vuelven a mezclar….y no te digo ya lo que ocurre en la ESO (me lo veo venir!). Ahora habrá que seguir trabajando muchos de los valores de los que tú hablas, para que ambos chicos y chicas se respeten en sus diferencias.

    Mucha razón en todo lo que explicas…como siempre!
    Un abrazo

  • Reply Belen Pardo 17 agosto, 2015 at 12:33

    Hola Amalia, gracias por tu comentario. Sí, es cierto que su desarrollo es diferente y eso justifica eso de niñas con niñas y niños con niños. Mientras tengan claro los temas de respeto y diferencia todo irá sobre ruedas. Esa es mi gran preocupación a día de hoy. Como madre de niño veo muchas cosas que no me gustan nada. Seguiremos avanzando, y yo ya sabes que sigo de cerca tus pasos para que ver que me deparan los próximos años 😉 Un beso, Belén

  • Reply Diana 17 agosto, 2015 at 13:16

    Me gusta muchos esta afirmación: "Los hombres y las mujeres somos diferentes, pues en la diferencia está la mayor riqueza, y al mismo tiempo somos iguales en derechos y oportunidades". Estoy totalmente de acuerdo contigo, creo que la educación lo es TODO. Y a veces cuesta mucho cuando tu entorno vive en la Edad de Piedra. Por ejemplo. Yo odio el fútbol pero a Adrián le chifla. Cuando me quedé embarazada pensábamos que sería un niño (tonterías que le dan a una de decir "yo creo que es un niño" porque a mi en realidad me daba igual) y ¿sabes qué es lo primero que le iba a regalar su tía? La camiseta del Barça (algo que me espanta, por cierto). Bien. Parece que Mara no tiene derecho por ser niña a tal regalo y queda reservado sólo a los niños. ¡Qué difícil! Me queda el consuelo, y la esperanza, de que intentando inculcar en casa valores de igualdad y respeto ganemos frente a ese tipo de actitudes externas.

  • Reply Ideas Al Vacio 17 agosto, 2015 at 20:31

    Me hace gracia leer esto porque justo escribí ayer noche una entrada para que se me publique mañana sobre el tema violencia de género y violencia en general.

    No entiendo como viéndolo tan claro nosotros, viendo que es un problema estructural de educación de la sociedad, no sólo de nuestros hijos, no pueden los políticos verlo para poder establecer cambios que nos lleven a una mejor gestión de la igualdad de géneros, y acabar con las tan odiadas diferencias sexistas.

    Un abrazo.

  • Reply Chitin 24 agosto, 2015 at 11:02

    No sé cuantos años tiene tu peque, pero desde la expericia de ser madre de un niño de 8 y una niña de 3, más q una cuestión de educación, creo q es una cuestión de las distintas etapas de los niños en general. Me explico, en la guardería, mis dos hijos, su mejor amigo(a), era del otro sexo, es decir, para mi niño su mejor amigo era una niña y para mi hija, su mejor amiga, un niño.
    Cuando mi hijo fue creciendo…pasó a tener más cosas en común con los niños q con las niñas, no sé, ya veré si se cumple mi teoría con mi hija, pero creo q los niños siguen necesitando ciertos juegos para "cansarse" mientras q las niñas tienden a juegos más tranquilos. Lo observamos una amiga y yo en un cumpleaños en un parque de bolas… las niñas en cuanto descubrieron una zona con mesitas y mil cositas para pintar y colorear, no volvieron a las bolas, mientras q los niños, seguían disfrutando de toboganes, bolas, camas elásticas…

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