Hace unos días leía a un pediatra que hablaba de lo importante que es intentar que nuestros hijos tengan una relación saludable con la comida, lo cual pasaba por ofrecer variedad, no obligar y respetar lo que quisieran comer. No es la primera vez que lo oigo, ni será la última, pero me sorprende lo hipócritas que podemos ser los adultos con este tema. Porque, ¿qué relación tienes tú con la comida? ¿qué ejemplo das a tus hijos en casa?
Ay amigos, pero sobre todo amigas, aquí esta el quid de la cuestión. Se nos llena la boca -nunca mejor dicho- sobre cómo alimentar a nuestros hijos, sobre respeto, sobre comer de manera saludable, pero llega el mes de mayo y ¿cuál es el tema estrella?: ¡La operación bikini!
Yo recuerdo a mi madre y sus operaciones bikini: no sentarse en la mesa a comer, comer malamente, rechazar platos, incluso comer la sobras de los nuestros porque ya no podía más de hambre que pasaba, ¡toma ejemplo! Eso lo he podido ver durante toda mi infancia, su relación con la comida siempre fue
peculiar. Por fortuna ni mi hermana ni yo hemos tenido consecuencias a tener en cuenta, cada una tiene lo suyo pero dentro de la normalidad vaya. Pero es algo que yo recuerdo negativamente y por lo que siempre tuve claro que quería que mi hijo no tuviera ese ejemplo.
Lo primero de todo, antes de hablar de respetar la alimentación de nuestros hijos, nos deberíamos preguntar si respetamos la nuestra. Y no hablo de adelgazar, ¡malditas modas! Conste que yo me cuido mucho, y quien me conoce lo sabe, pero no por modas o por lucir palmito. Confieso que a mi me obsesiona mi salud y para ello cuido lo que como (aunque me doy mis buenos caprichos) y hago ejercicio siempre que puedo. Y eso es lo que ve mi hijo, y lo que copia claro. Como a todo crío, le encanta comer guarrerías, o darse un día un hartón de pizza, pero tiene bien grabado lo importante que es comer bien, que cada semana se coman legumbres, verduras, pescados, carnes variadas, … que las chuches son puntuales, que estar sano pasa por hacer ejercicio, etc.
Me parece incoherente estar hablando de esos valores que queremos inculcar a los peques y luego andar haciendo el indio con dietas y mal comiendo, por la sencilla razón de que en poco más de un mes toca ponerse un bañador. De verdad, antes de preocuparte en exceso por cómo come tu hijo, mírate y analiza si tu dieta es saludable, si la puedes mejorar, y sobre todo piensa que lo que tú hagas, tus hijos lo copiarán. No se trata de perder o ganar peso, se trata de salud y ejemplo para los más pequeños. Hábitos saludables, costumbres que favorecen una alimentación completa y correcta (sentarse en la mesa en familia, comprar y planificar las comidas juntos, enseñar a los niños los valores nutricionales de los alimentos) ayudarán a que interioricen que comer es mucho más que alimentarse.
3 Comments
No puedo estar más de acuerdo contigo. Efectivamente, si no lo hacemos nosotros, ¿cómo pretendemos que lo hagan ellos? Nosotros en casa intentamos ser consecuentes y llevar una vida saludable, no obligamos a Mara a comer y, por supuesto, respetamos sus ritmos. Es un tema del que hay que hablar más. Un beso.
Hola. tienes toda la razón que tenemos que dar ejemplo a nuestro hijos y ser coherentes con lo que les inculcamos con la comida. Seguimos en contacto
Hola Diana, el tema de la alimentación da para mucho. Me da rabia tanto hablar de dietas, modas, operaciones bikini y tonterías varias. Y como contrapunto que si enseñamos a comer a los niños, que sin cinco piezas de fruta al día, y tú?? cuánto, cuándo y cómo comes tú!! Todavía tenemos una tarea importante y es concienciarnos que nuestro ejemplo es fundamental para nuestros hijos. Gracias por comentar. Un beso 🙂
Hola Marta, gracias por tu comentario. Hay un dicho que dice 'somos lo que comemos'. Vivimos en una sociedad hipócrita en este sentido pues por un lado nos pretende hacer adictos a alimentos poco saludables por aquello de que ciertas empresas deben ganar dinero. Y por otro lado nos machaca a las mujeres con lo relacionado con la imagen. Y todo eso se nos va grabando a fuego. Y lógicamente repercutirá en cómo eduquemos en este sentido a nuestros hijos. Un abrazo.