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De tanto morderme la lengua…..

29 abril, 2010
Lo que tiene que aguantar una, y la de veces que te tienes que morder la lengua por no liarla parda. Y conste que si no la lío es porque el niño está delante, y no me apetece que vea a su madre enzarzada en una discusión absurda con cualquier mamá o abuela redicha. Una está intentando inculcar unos valores y unos comportamientos a la criatura, así que por mucho que me pese tengo que guardar la compostura.

Pero os prometo que ayer en la Pequeteca me frenó la mamá de un compañero del nene. En este último trimestre del curso se ha incorporado una niña nueva al grupo. Es la más pequeña, con diferencia, pero la que tiene la mano más larga sin duda alguna. De aspecto angelical, rubísima, guapísima es todo lo contrario a lo que aparenta. Acude con su abuela, una mujer relativamente joven, moderna, muy mona ella. Desde el primer día que llegaron me sorprendió el empeño de la abuela en que la niña participe en las actividades, la fuerza a ello literalmente. Cuando un niño entra en un grupo ya hecho, como es este, al principio le cuesta más participar. Por lo que he visto en otras ocasiones los niños observan mucho, van tanteando y se van acoplando poco a poco. Pero esta mujer exige a la niña que lo haga todo desde el primer día. Y todos los días la cría monta el número, normal, a nadie nos gusta que nos obliguen.

Al principio, reconozco que la nena me daba penilla. Pero ahora ¡JA! ni pena ni gaitas. Menuda pieza es. Al principio algún girigay tuvo con alguna nena. Ricitos de oro (así la llamaré a partir de ahora) sacó las uñas cual garras envenedas y marcó la cara de la pobre criatura. La abuelísima la puso de cara a la pared, castigada. Madre del amor hermoso, que decisión, pensé yo. Algo arcaico el método, pero quien soy yo para juzgar.

A medida que Ricitos ha ido cogiendo confianza ha ido marcando a uña y fuego la cara del resto de compañeros, ha mordido, ha pegado, ha quitado juguetes, como podéis ver es un solete la niña.

Todas las madres, padres, abuelas o cuidadoras que asistimos estamos alertas y pendientes de que Ricitos de oro no se acerque en exceso a nuestros churumbeles porque hay pelea asegurada, y quien sabe si sangre. La abuelísima defiende en muchas ocasiones a la criatura, y claro así vamos. Cuando mi niño pelea con algún compañero, cosa habitual entre críos, los separamos y les explicamos que eso no se hace, que se deben pedir las cosas, o que hay que guardar el turno… en fin, intentamos que la causa de la disputa quede en nada, y que ellos comprendan que eso no son maneras. Vamos eso me parece a mi lo normal, a mi y al resto de adultos que acudimos a estas actividades. Pero la abuelísima no piensa igual.

Primera escena: Ricitos coge un juguete de una estantería (sin permiso de la monitora, ya que estábamos haciendo otras cosas), la abuela se lo permite y juega con ella. Mi hijo y su mejor amigo lo ven y van a ver que se cuece allí. Mi hijo, sin querer quitárselo, toca el juguete, Ricitos saca las uñas y le endiña un zarpazo en toda la cara. Rauda y veloz acudo a la escena del casi crimen y sujeto a mi hijo que se tiraba cual pantera por la niña. La abuelísima le dice «pero claro, te pega porque intentas quitárselo, no se lo quites». Ala ¡chúpate esa!. No la he contestado porque no he querido entrar en una discusión ridícula. El segundo herido ha sido el amigo de mi hijo.

Segunda escena: hemos salido de clase, los niños acostumbran a tomarse su segundo desayuno en una especie de patio cerrado con sus mesitas y toboganes. Todos se sientan, comen y luego juegan. Llega la hora del juego, mi hijo corretea con otros 3 nenes. Se une a la carrera Ricitos, que se tira encima literalmente de uno de ellos, haciéndole un placaje en toda regla. La jodía para lo pequeña que es no veas la fuerza que tiene. Respuesta de la abuelísima, ninguna. Respuesta de la madre de la criatura, corre a quitar a la bestia de encima de su hijo.

Tercera escena: siguen correteando y jugando los niños. Ricitos engancha, sin venir a cuento, de la camiseta a mi hijo. Mi nene muy digno le dice «oye suéltame que estoy jugando». La peazo bestia, le intenta soltar otro mamporro. Y digo intenta porque he estado rápida y he llegado a tiempo para sujetarla la mano. Mi hijo ya iba a por ella. Respuesta de la abuela hacia mi:

-«Déjale, que la pegue, así aprende».

Me he quedado patitiesa,

-«¿me está usted diciendo que deje que mi hijo pegue a su nieta?»

-«Así aprende que hay que dejar a los niños en paz», (a mi hijo), «tu pégala para que aprenda».

-Vamos a ver señora, me hace el favor y no incita a mi hijo a que pegue. No voy a estar yo intentando que el niño razone y no utilice la fuerza, para que llegue usted y le incite a que arree un guantazo a la niña.

Ahí me han parado. La abuelísima se ha quedado tan ancha. Pero después de esto he entendido el por qué del comportamiento de Ricitos de oro, alias «pantera asesina».

Cuando he salido del centro he pensado en hablar con la monitora, pero luego he dicho, total el mío también tiene sus días…. pero es que todas las madres estamos alertas cuando ella entra por la puerta, revoluciona la clase, a los niños. Y pensándolo a lo largo del día de ayer, he decidido que me quejo, pues claro que me quejo, más teniendo la abuela esa actitud. Si tuviera otra y la niña estuviera en la época rebelde, pues bueno, te aguantas porque ves que hacen lo que pueden. Pero eso no. Por lo menos que la den un toque para que lleve a la niña a clase con las uñas cortadas y limadas, que estoy más que harta de ver como mi hijo sale con la cara marcada.

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14 Comments

  • Reply Una mamá (contra) corriente 30 abril, 2010 at 06:11

    Por qué será que no estoy sorprendida!. Cada vez tengo más claro que hay gente que no debería estar al cuidado de ningún niño. Si no educas a un niño, al final se convierte en una fiera. a mi sí me da un poco de pena la niña, si la educaran seguro que no crecería como una salvaje egoista.

  • Reply Belen Pardo 30 abril, 2010 at 06:55

    Si tu vieras a la pantera esa enganchar a tu hijo con esas uñas, créeme, no te daría ninguna pena.

  • Reply Tifoidea 30 abril, 2010 at 07:39

    Cuando mi peque iba a la ludoteca había una niña así. Está lo que hacía era morder.

    La gracia es que todos los críos de la clase salieron marcados en algún momento.

    Un día sale mi hijo y me dicen que ha empujado a una compañera, cuando llego a casa y le quito la camiseta llevaba un mordisco en la espalda, todos los dientes bien marcados.

    Al día siguiente le enseñé el mordisco al monitor y le dije, "vamos a ver, no es por defender al niño, pero digo yo que si le han pegado semejante mordisco, la de siempre, lo mínimo es que le haya metido un empujón. Y es que el que mi hijo empuje a la canija de marras si lo veis, pero cuando la enana salvaje le ha mordido donde leches estabais". Y me dice, "bueno es que ya no sabemos qué hacer con ella, y como tu hijo no se queja no sabíamos que le había mordido". ¡Anda, jódele!

    De todas formas del comportamiento de la niña vampiro y de la madre da para un libro y no es plan que me eternice aquí.

    Pero siempre topas con alguno.

    En el colegio hay un niño que yo flipo con él.

    La madre es tonta, con todas las palabras, o le falta un hervor o es que se la suda todo, la abuela en plan fashion victim (de las que te quedas mirando porque no te lo crees) es peor aún. El caso es que el puñetero niño lleva pegando al mío desde infantil. El problema es que como el mío siempre ha sido más grande pues claro le pega un meneo y lo empotra contra la pared.

    Yo siempre le decía lo de que no hay que pegar, si te pegan díselo a la profesora (por lo que he dicho porque si le pegan a él le hacen daño pero ni le mueven del sitio, pero si pega él, el otro niño sale volando), hasta que un día le tuve que sacar de debajo de tres niños que se le habían tirado encima ,literalmente, dándole puñetazos (el futuro convicto y su pandi)y entonces si, en ese mismo momento me dio tanta rabia que le dije, dales, si se atreven a volver a tocarte tienes mi permiso para pegarles y despacharte a gusto. Las madres no estaban por allí obviamente, dejan a sus vándalos sueltos y ellas en la cafetería del cole charlando de sus cositas.

    Pero es que encima el macarra ese, ha llegado a pegar a mi hijo estando a mi lado. Vamos que le ha perseguido, mi hijo ha venido a corriendo a mi lado y el otro imbécil ha llegado y le ha dado un puñetazo, esto con la madre delante. Y yo le he dicho al niño "anda bonito, córtate un poco que ya sé que eres huérfano (esto bien alto y al lado de la madre) pero al menos no seas tan tonto como para pegarle delante de mí, por cierto hijo defiéndete".

    El último día que estaba yo en una reunión para las notas me contó mi marido que el futuro huésped de Alcalá-Meco había ido a pegar a mi hijo otra vez. La madre claro mirando al tendido. Mi hijo obviamente se defendió, le metió un empujón que lo lanzó contra una mesa de madera que hay en el hall. El niño claro llorando a mamá y la otra toda indignada y mi marido mirándola fijamente a ver si la otra tenía narices de decirle algo.

    —-
    http://lallavedelbaul.wordpress.com/

  • Reply Belen Pardo 30 abril, 2010 at 07:48

    Manda coj…. Tifoidea, de verdad que manda coj…. Yo también soy de las que inculco a mi hijo que no se pega y que se resuelven las cosas de otro modo, pero estoy contigo que llegados a cierto punto, el niño se debe defender y atizar, no hay más. Pero es que claro si mi hijo que la saca casi dos cabezas la endiña la vuelve lila, y entonces luego sí habría un problema porque el mío es mayor y más grande y fíjate tu pobrecita que la ha pegado, y no quiero que las cosas vayan por ahí.

    Anda que el presidiario ese que tu hijo tiene como compañero, madre mía. Pero esos niños "se hacen" así en sus hogares, no te quepa duda. Falta de atención a tope aderezado de alguna cosilla más. Qué pena por favor, y la pena mayor es que niños como el tuyo tengan que padecerlo. Yo no encerraba al niño, encerraba a la cafre de la madre.

  • Reply lobo 30 abril, 2010 at 08:22

    Pues creo que coincido con Tifoidea, porque creo que la "violencia" (nótense las comillas please) en los niños es parte de su desarrollo. Tarde o temprano la usarán, porque está en nuestra naturaleza. Creo que no hay que animar a los niños a que peguen, que es mejor que se lo digan a un adulto, pero desde luego, si un niño o niña sacude al mio por sistema, también le diré que tiene permiso para cascarle.
    En cuanto a la abuela, supongo que ha dejado a su nieta por imposible, porque si se porta aí con los pekes lo normal es que lo haga también con los adultos. No me negarás que si ella araña a tu hijo, y este le mete un empujón lo normal es que la siguiente vez no se atreva.
    Claro que por otro lado, conozco a padres desesperados porque ya no saben que hacer para que su hijo deje de pegar al resto de compañeros.

  • Reply Treintañera con hijo 30 abril, 2010 at 09:32

    Pues yo también estoy deacuerdo en que hay que educarles en la no violencia pero claro si tienen un tio que les acosa sistematicamente pues claro que se tienen que defender porque en la vida se tendrán que defender de muchas cosas y es parte de su aprendizaje.

  • Reply mamadejulio 30 abril, 2010 at 11:01

    Q angelito la niña¡¡¡¡¡
    Yo intentare q mi peque no salga pegon, de momento no lo es, eso si si le pegan, le diria q se defienda.

  • Reply Leia Organa 30 abril, 2010 at 14:47

    Pues yo debo ser la nota discordante… ¿O será que no tengo niños?.

    Pero estando en el parque con mi sobrina la mayor viene otro niño y le arrea un golpe o le empuja a mala fe (que un empujón lo dan todos), me lo como.

    Con madre/padre o abuela incluido, me da igual que me da lo mismo que se cabreen o tenerla con ellos.

    Sí no saben educar que los dejen en casita pero lo que no voy a consentir es que crean que los demás niños son su puchinball (y menos las mías)!

  • Reply Belen Pardo 30 abril, 2010 at 18:54

    Os agradezco a todas vuestros comentarios.
    El tema es que obviamente cuando los niños van creciendo van al cole y a otras actividades, muchos niños son agresivos y si al tuyo le toca recibir… al final acaba dando también, normal y lógico. Eso es defenderse pero ya son mayores para discernir que si pega es porque no le queda otra pero que ese no es un comportamiento deseable.

    Pero cuando los niños son pequeños, y sobre todo entre los 2 y 3 años cuando están adquiriendo hábitos, comportamientos, conductas, no puedes decir a un niño que se defienda, porque no entenderá cuando está bien y cuando no. Ahí es donde debes enseñarle que no se pega, que se habla, se explican las cosas, se comparte, se espera el turno…. en fin esas cosillas. Que si jode que casquen a tu hijo, pues un montón, eso lo sabéis muchas, pero la realidad es que si queremos que nuestros hijos tengan sus valores claros y no se conviertan en esos delicuentes y panteras de los que hemos hablado, nos toca aguantar muchos chaparrones y seguir en nuestra línea.

    Después ellos van al cole y empiezan a saber diferencian, ya no generalizan tanto. Pero los principios son muy complicados.

  • Reply lobo 30 abril, 2010 at 19:25

    Hola Belén. Parto de que mi peke sólo tiene 5 meses y quizás meta un poco la pata, pero creo que una cosa es hacerle enteder a un niño que unas cosas si valen hoy pero no mañana y otra muy distinta decir por ejemplo:

    "No se pega, si alguien te pega díselo a mamá o a la profe. Pero si después sigue pegando, contesta"

    Creoque muchas veces nos metemos en cosas que quizás deberíamos dejarles a ellos.
    Voy a explicarme:
    Si os fijáis en la naturaleza, siempre hay peleas entre cachorros, pero nunca son como las de los adultos. Es decir, los pekes se pueden empujar y morder, pero a diferencia de nosotros, a los 5 minutos estarán tan amigos y ninguno se va a acordar de lo que ha pasado. Creo, y repito que a lo mejor estoy equivocado, que a veces es mejor dejarles que sean ellos mismos los que solucionen los problemas (obviamente siempre dentro de un orden claro)

    Creo que a ninguno de este club de los "raros" nos gusta que nuestro hijo sea un Chuck Norris que vaya sacudiendo a todo el mundo, pero desde luego y tal como tu has dicho que le tomen por tontorrón tampoco.

    Un saludo

  • Reply Tifoidea 30 abril, 2010 at 19:59

    No sé lobo si dejar que arreglen las cosas a su manera es buena solución.
    Verás lo que ha pasado esta tarde. Mi hijo se a quedado a jugar en el patio del cole un ratito. Estaba jugando tan ricamente cuando he visto llegar al niño en cuestión y ya he pensado "la que se va a liar", pero parece que la cosa estaba tranquila el caso es que le había dicho que solo un poquito y cuando ha llegado la hora he llamado a mi hijo para decirle que nos ibamos, el ya venia y le he tenido que decir que volviera a por la pelota.
    Ha sido decirle eso y coger el puñetero niño la pelota y comenzar a correr. Mi hijo que para eso es bastante tontorrón pues corriendo detrás del otro. Como yo sabía que eso no iba a terminar bien me he ido yo a por la pelota y se la he tenido que intercetar (como en el futbol) por que el capullo del niño me queria torear hasta a mi (no reconoce la figura de los adultos, a el todo le da igual) el caso es que ha sido coger la pelota y mi hijo enrabietado ha salido disparado hacia el y lo ha tirado al suelo de un empujón y le ha empezado a pegar, yo obviamente he ido a separarle, por un lado entiendo la frustración de mi hijo por el toreo pero no es plan dejarle que le pege. El caso es que los he separado enseguida. Y cuando ya nos ibamos y le hemos dado la espalda al niño ha venido y le ha dado un puñetado (con el puño cerrado) en el oido a mi hijo (el puñetazo a sido de impresión) mi hijo se ha puesto a gritar se ha soltado de mi mano y he tenido que correr a separlos porque si mi hijo lo pesca bien pescado no reconoce al jodio crio ni su puñetera madre (estuviese donde estuvies la dichosa madre, porque ese es otro misterio). Al final he conseguido llevarme a mi hijo separando al otro con un brazo extendido.
    Que por un lado pienso, que al fin y al cabo toda la vida, los niños han aprendido a no meterse con los mas fuertes a base de tortas pero no quiero que mi hijo se convierta en un bandalo. A ver, yo no temo por mi hijo, porque como digo si lo pesca el otro sale perdiendo por diferencia, pero entonces imaginate el papelón, no quiero que mi hijo aprenda que todo se soluciona a golpes, pero es que yo siendo una adulta te aseguro que si me están tocando las narices todos los días no se como responderia.
    Solución, los viernes que está el niño "huerfano" en el patio nosotros no nos quedamos.
    No se si será la mejor solución, pero es que como la cosa siga así voy a ser yo la que le de dos guantazos a la madre.
    Y eso que reconozco que el mio ha sido el primero en pegar, pero estoy de los pincha pincha, de tiro la piedra y escondo la mano hasta donde yo os diga.

    Y como te decía lobo, si le dejo que arregle las cosas a su manera mi hijo le hubiera dado la del pulpo al otro niño, (cosa más justa, su madre no interviene yo tampoco y que se maten) eso seguramente le hubiera enseñado al otro que cuidadito con meterse con él, pero de verdad que no puedo con eso, no quiero que mi hijo acabe siendo un matón.

  • Reply Belen Pardo 30 abril, 2010 at 21:08

    Tifoidea que puedo decir, que estoy de acuerdo totalmente contigo.

    En mi caso particular con Ricitos de oro, obviamente la que pierde es la jodía niña, sin duda alguna. Del primer mamporro que la embiste mi niño la deja tuerta, pero es que esas no son maneras. Cuando en el parque o donde sea el niño juega con otros niños, pelea un poco, se enfrenta, o se enfrentan a él, obviamente yo dejo que ellos hagan y deshagan y solo intervengo si la cosa se pone chunga. Hay que dejarles hacer, pero no puedes enseñarles que la violencia es la solución para conseguir sus propósitos, eso es complicado y hay que tener mucho ojo.

  • Reply ricinhos 1 mayo, 2010 at 14:32

    Uff, hay cada elemento suelto por el mundo…Normal que la niña sea un bicho si la abuela es así…

  • Reply LAKY 1 mayo, 2010 at 18:23

    Hay casos en los que dan ganas de estrangular, primero al niño y luego al cuidador! En clase de mi hijo hay una niña que es más bruta que un arado! La tenía tomada con otra niña, amiga suya y no veáis la de judiadas que le ha hecho. Pero cosas que pasan de ser simples travesuras a hacerte pensar si la niña no estará poseída por algún espíritu maligno: para muestra: en una ocasión tiró a la niña en cuestión por las escaleras. Pero, su madre jamás veía cómo su hija atacaba a la otra niña. Eso sí, cuando la atacada se defendía y pegaba a su vez, eso siempre lo veía. Pero como se puede ser tan obtusa y cerril!!!

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