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El instinto de la madre

31 mayo, 2010
Cuando tenía 20 años nunca me imaginaba viviendo la vida que vivo ahora. Tenía otras metas, otras aspiraciones, una vida muy distinta, no tenía pareja. No llevaba una vida alocada, en absoluto, de hecho no he sido de salir con muchos chicos, más bien han sido pocos. El tener hijos lo veía como algo lejano, y supongo que por la falta de pareja, como algo incluso poco posible.

Cuando me reencontré con el papá del peque mi visión cambió un poco, cuando encuentras a tu media naranja las cosas cambian, la vida te recoloca y te sitúa en una posición privilegiada. Empiezas a ver con otros ojos y tu imaginación se cambia de carril. Vislumbras familia, hijos. Pero seguía viéndolo lejano.

No he sido de las que me he tirado a por un carrito para ver a un bebé, ni de pedir que me lo dejasen coger, ni de hacer carantoñas a niños ajenos. En mi familia no había bebés así que mi trato con ellos ha sido escaso, por no decir nulo.

Cuando nos casamos, la siguiente pregunta obligada era: «¿y para cuando los niños?», ya sabéis, la gente nunca tiene suficiente. Al principio la verdad que queríamos estar disfrutando de nuestra vida de pareja. Llevábamos poco tiempo juntos, nuestra casa era un caos, hermoso pero caótico. No teníamos muebles, ni habitación, ni muchas cosas. Disfrutábamos así, en nuestra casa con eco. Poco a poco todo cambió y nuestra casa vacía se fue convirtiendo en un hogar.

Y de repente, unos años después, un día eso que llaman el reloj biológico despertó y dio el aviso. Era la hora, sabía que era la hora y entonces eso que llaman instinto despertó y supe que quería y estaba preparada para ser madre.

Unos años después, tras algunos (o muchos) problemas lo conseguimos, fuimos padres. Desde que fui capaz de sentirle en mi barriga conseguí desarrollar un vínculo con mi hijo, un afán protector, un cariño sin límites. Supongo que este sentimiento que describo os es familiar.
Este sentimiento ha ido creciendo a medida que ha pasado el tiempo, que duda cabe. Pero la primera vez que tuve a mi hijo en mis brazos supe que lo principal de mi vida había llegado, que ahora era madre, por encima de todo. Y aunque con un mar de dudas e inseguridades supe lo que tenía que hacer, ese instinto me ayudó enormemente.

El otro día hablaba con una amiga, había conocido recientemente al bebé de una amiga que había dado a luz. Y me contaba que su amiga estaba tan fresca, mirando de lejos a su bebé, que estaba en el cuco, pero sin cogerlo, sin espachurrarlo. No tenía la necesidad de cogerlo, de besarlo, no se la veía emocionada, confundida, abrumada. Yo me recuerdo a mi misma, no podía dejar de mirarle, aturdida, emocionada, feliz. Si alguien lo cogía se encendía en mi interior un piloto de alarma, no podía evitarlo. Solo me sentía segura cuando mi hermana o mi marido lo cogían.

Con la historia que mi amiga me contó me doy cuenta que es posible que haya madres que no tengan ese instinto, a las que no se les encienda ella llama interior, que no sientan ese despertar, ese nacimiento de otro yo más maduro y más pleno.

La experiencia de la maternidad es única, el amor que se siente no es comparable a ningún otro. De hecho hoy en día cuando mi hijo me abraza, me besa, y yo le correspondo me doy cuenta que ese vínculo que existe entre él y yo es especial, inquebrantable y maravilloso. Y espero que todas las madres puedan llegar a sentirlo, aunque me consta que alguna que otra se lo pierde.

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13 Comments

  • Reply Una mamá (contra) corriente 31 mayo, 2010 at 09:26

    Belén, yo sentí lo mismo que tu. Los primeros días era incapaz siquiera de mirar a mi hijo sin que se me saltaran las lágrimas. La primera noche nos la pasamos enterita él y yo mirándonos a los ojos, en silencio. Fue algo místico.

    La experiencia de la maternidad me ha marcado muchísimo, es algo que no se puede explicar con palabras.

    Pero, sí, hay mujeres que nunca sienten ese instinto, esa llama. Lo sé, lo he visto. Es como cuando se compran un bolso de Chanel: la excitación está mientras lo miran en el escaparate, una vez colgado del hombro ya no es lo mismo.

  • Reply Belen Pardo 31 mayo, 2010 at 09:28

    Mamá cc, aún hoy, a sus 3 años, me sorprendo a mi misma mirándole y sonriendo, solo viéndole, observando, comprobando lo mayor que se hace, lo feliz que es, su sonrisa…. Y me sigo emocionando, más si cabe.

  • Reply Clara 31 mayo, 2010 at 11:01

    Pues a mi me entro ese instinto, no cabe duda, y fui a por mi bebe, estando embarazada ya lo amaba con locura, pero cuando nacio, los primeros dias me bloquee, claro que lo queria, lo adoraba, pero no me atrevia a cogerlo, ni a espachurrarlo. Siempre queria que lo tuviera en brazos su papá y lo pase muy mal. No sé si fue porque mi parto duro dos dias y se complico mucho o por la llamada depresion post parto.Apenas duro unos dias, pero ese instinto de ser mamá lo tengo y lo tenia, y hoy me paso el dia espachurrando y comiendome a besos a mi gordo de 6 meses. Asi que antes de juzgar las reacciones de las demás mamás sin conocerlas pensaroslo mucho, porque quiza lo que está pasando es un verdadero drama. Creo que no hay nada peor que querer a tu hijo con locura y no sentirte capaz de cuidarlo. Y ya digo que me duro unos dias y mi marido y mi bebe me sacaron del pozo. No quiero pensar como lo pasan las mamás que les cuesta más…

  • Reply Belen Pardo 31 mayo, 2010 at 11:25

    Clara gracias por tu comentario. Me alegra que esa tristeza o depresión post parto haya pasado, y estés disfrutando plenamente de tu maternidad.
    En ningún caso he juzgado a nadie. Hay muchas madres con depresión postparto, algo muy duro y terrible para una mujer que acaba de dar a luz. El caso que yo comento nada tiene que ver con eso. De hecho conozco de cerca lo que le pasa a una madre que pasa por la misma experiencia que tu. Pero también sé de madres que no sienten ese vínculo tan fuerte como tu puedas sentir ahora.

    Siento que te hayas sentido juzgada, insisto, muy lejos de mi intención. Creo que las depresiones, provocadas por el vaivén hormonal al que nos vemos sometidas, nada tienen que ver con lo que yo he pretendido plasmar hoy en este entrada.

  • Reply LA TETA REINA 31 mayo, 2010 at 11:59

    Yo he oido que hay personas a las que les cuesta un poco adaptarse a la nueva situación. Entiendo que debe ser complicado.
    Para mi no fue dificil. Todo lo contrario. El enamoramiento fue inmediato.
    De hecho me asusta querer a alguien tanto. Me pasaría las horas muertas mirando al boliche. Y de besos ni te cuento. Le tengo frito, al pobre.

  • Reply Tifoidea 31 mayo, 2010 at 12:05

    A ver, una cosa es no sentir ese embelesamiento por el bebé y otra muy distinta no tener ese instinto. Las personas son diferentes y sus manifestaciones delante de otras personas también.

    Yo sí sentí ese embelesamiento, todavia lo siento, no tanto como recien nacido, pero aún me quedo mirandole embobada, sin que se de cuenta, pero porque mi hijo, para mi es una parte importantísima de mi vida.

    Lo que seguramente no he hecho, ni haré es quedarme embobada con publico delante, como en el caso de la mamá que comentaba Belén. No sabemos como actua en la intimidad, y siempre parece que es fácil juzgar a golpe de vista, lo cual casi siempre suele estar equivocado.

    Si bien es cierto que yo si lo cogia, abrazaba y estrujaba pero por ejemplo mis amigos y familiares no tuvieron problema en coger a mi bebé y yo no me sentí inquieta con ese hecho.

    A veces al ser madres nos sentimos con el derecho de criticar a cuanta persona vive la maternidad de forma diferente a la nuestra.

    Una persona que no sea tan pegajosa como yo quizás se muestre algo más distante, menos zalamera, pero eso no significa que quiera menos a sus hijos, es cuestión de carácter.

    Además en esa actitud distante, sobre todo en una recien parida, en muchos casos esconde miedo, que poco a poco va superandose.

    No todas las mamás lo tienen tan claro, ni todas han pasado largo tiempo buscando al bebé y para todo hay un periodo de adaptación.

    Yo tomé la decisión en el momento que sentí que estaba preparada, que era el momento. Puro instinto, seguro. Lo intenté un mes y como no me quedé embarazada al mes siguiente me compré un test de ovulación et voila, nene al canto.

    A veces la maternidad también requiere de preparación, hay personas a las que un niño les llega de repente sin esperarlo y en seguida se ponen las pilas, hay otras personas que se tiran años buscandolo y cuando llega no saben que hacer con el.

    Pero hasta esas madres que quedan desconcertadas y digamoslo claramente acojonadas cuando por fin llega el bebé, merecen al menos el beneficio de la duda y un periodo para que tanto el bebé como ella se adapten uno al otro.

    —-
    http://lallavedelbaul.wordpress.com

  • Reply Una mamá (contra) corriente 31 mayo, 2010 at 12:52

    Entiendo bien lo que ha querido decir Belén en su entrada de hoy y desde luego no se ha referido a la depresión postparto, sino a otra cosa.

    Creo que para personas con alta sensibilidad para captar el "feeling" que reina en un ambiente es muy obvio cuando en la habitación de una recién parida no reina emoción alguna, ni por parte de ella ni por parte del recién estrenado padre. Y no estamos hablando ni de depre postparto, ni de shock postraumático ni de personas reservadas o tímidas. No, estamos hablando de otra cosa.

    Por cierto, mi marido siempre ha sido un hombre reservado, tímido y con dificultad para expresar sus sentimientos y estaba derretido con su hijo en brazos, además de nervioso perdido.

    Yo entiendo lo que muchas quereis decir, lo entiendo perfectamente. A todos nos da miedo que nos juzguen mal en un momento tan crucial, pero no es eso de lo que Belén habla.

    Estoy cansada ya de repetir que esto del "buenismo" es una costumbre muy mala. No todas las personas son buenas, las hay muy buenas, regulares y bastante malas. No todo el mundo tiene sentido común. No todo el mundo es bien educado. Y no todo el mundo que es padre tiene instinto para serlo. Para mi, que hay madres y padres que tienen hijos-accesorio es un hecho. Que a todos no nos toca por igual la maternidad, también.

  • Reply Belen Pardo 31 mayo, 2010 at 12:59

    Es cierto que yo tuve que esperar un tiempo para ser madre por diversos problemas. Que pasé por un infierno incluso hasta que por fin pude tener en brazos a mi hijo. Aunque sinceramente no creo que por haber sufrido una dura experiencia vaya a querer más a mi hijo, o vaya a sentir más deseo que una madre que se ha quedado embarazada a la primera y sin dificultad. Creo que el amor y el deseo de esa madre (sin problemas) es exactamente igual al mío.

    Hay madres que les cuesta adaptarse a la situación, hay madres que cuando se ven con su hijo al lado no saben que hacer, insisto, el cocktail hormonal que tenemos cuando parimos es tremendo. Pero dejando a un lado depresiones, inseguridades, cierto descoloque por el milagro que tenemos a nuestro lado, hay mujeres que no llegan a sentir esa pasión. Yo no digo que sean malas, o menos madres, ni las juzgo, digo que ellas se lo pierden, y cuento lo que yo sentí
    en su día y sigo sintiendo.

    Yo no critico a otras madres porque vivan la maternidad de un modo distinto a como yo lo vivo. Cada uno que haga lo que quiera, sabeis que defiendo eso, yo cuento como lo siento yo. Y mi ánimo no es el de la crítica a nadie.

  • Reply Mayo 31 mayo, 2010 at 15:36

    Es muy bello ese sentimiento. Yo lloré cuando me la mostraron (claro que tb implico que mi bb tenía sufrimiento fetal y fue la razon x la que me hicieron la cesarea de emergencia), el doctor me dijo: "mira, mira tu beba, es preciosa".
    No tengo mucho que agregar xq ya casi todo lo exlicaste en tu entrada, pero decirte que con trauma post parto o sin él, muchas sentimos aquello que describes y muchas otras (aun no entiendo el por qué) no lo llegan a sentir jamás. Lamentable.

  • Reply Treintañera con hijo 31 mayo, 2010 at 15:43

    Cuando nació mi hijo, deseado y buscado yo no sentí ese flechazo del que habla mucha gente cuando nace su hijo, yo no llore cuando le vi, lo único que me preocupaba era que estuviera bien por el parto un poco complicado de tuvismos y lo único que decia era: "pobrecito,pobrecito", la matrona y la gine me decian pero que esta bien y a mi solo me salia decir "pobrecito, pobrecito". Por supuesto que le quería y hubiera dado mi vida por él ya desde que estaba en la tripa, pero por el motivo que fuera los primeros días aunque tenia un gran instinto de protección hacia él lo veía como alguien en cierto modo ajeno a mi. Creo que me costo acostumbrarme a la idea de que por fin había llegado. ¿Le quería menos por eso? Yo creo que no, simplemente que no todas las personas reaccionamos igual. Para mi mi hijo es lo más bonito que tengo y le quiero con locura, yo también me descubro mirandole embobada sin darme cuenta y mi marido siempre me dice que estoy enamorada del niño, pero esos primeros días estaba como bloqueada.

  • Reply Tifoidea 31 mayo, 2010 at 16:47

    Precisamente a lo que ha expresado treintañera es a lo que me refería y creo que ni mi comentario juzga a nadie ni resulta ofensivo para nadie, solo digo que no hay absolutos y que si un determinado comportamiento nos choca se puede deber a muchos motivos y no se puede generalizar. Pero creo que treintañera lo ha explicado requetebien.

    Y sobre todo cuando algo no se vive en primera persona la percepción que se tiene no es completa, simplemente te tienes que basar en lo que te hayan contado, (teniendo en cuenta que solo tienes una versión y una impresión personal de la persona que lo cuenta, que puede ser completamente veraz, pero no imparcial) lo cual para ese caso concreto quizá sirve, pero como digo no sirve para juzgar todos los casos en los que haya un comportamiento similar, pues puede darse por muy diferentes motivos.

    Yo vuelvo a decir que yo también me he quedado embelesada con mi hijo, pero que en principio no exista ese embelesamiento no significa que posteriormente no lo vaya a haber, o que se carezca de instinto, que son dos cosas muy diferentes.

    Y mama contracorriente, tú entiendes perfectamente lo que Belén ha querido decir porque conoces a la persona en cuestión. Para la gente que no la conozca y lea la entrada tal cual, dará lugar a malentendidos.

    Esa persona quizá no tenga instinto o quizá no viva la maternidad plenamente (no lo sé, no la conozco personalmente), pero si decimos que ese comportamiento muestra esa falta de instinto no estaremos en lo correcto porque en ese caso quizás sea así, pero en muchos otros no.

    —-
    http://lallavedelbaul.wordpress.com/

  • Reply Mainada 31 mayo, 2010 at 22:00

    Está claro que cada madre es diferente de la misma manera que cada hij@, cada esposa, cada marido… Todas las maneras de mostrar el afecto o el cariño que sentimos por alguien querido son válidas. Es cierto que existen casos en los que ése afecto es más pronunciado pero creo que depende más de la persona y de sus relaciones afectivas en general que de la maternidad.

    Un saludo,
    Mainada

    http://www.miexperienciaenmainada.com

  • Reply LAKY 1 junio, 2010 at 14:00

    No sé, yo siempre he tenido instinto maternal y siempre me he visto como madre. De hecho, si no hubiese podido serlo, me hubiese llevado un disgusto tremendo. En este sentido, no entiendo a quienes tienen hijos y parece como si les resbalase. Sí me alcanza para comprender que no todas tengamos el mismo instinto pero, si no lo tienes, para qué eres madre? Por obligación? porque es lo que toca?
    Yo me pasaba las horas muertas mirando a mi bebé, cómo respiraba, cómo le cambiaba la carita… Y pienso que tener a mi hijo es lo mejor que he hecho y que podré hacer en la vida, nada es comparable a ese amor que sientes instintivamente por él.
    Un beso

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