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El niño está delgadito, come poquito, ¿no?.

14 julio, 2011

Para mi madre comer es una de las cosas más importantes de la vida, si comes poco, o mal, o regular, se la quita el sueño. Siempre ha sido así. Cuando era niña en mi casa no se saltaba ni Dios una comida,…., bueno sí, alguien sí, mi madre se las saltaba, no predicaba mucho con el ejemplo.
Como sabéis, en lo que respecta a la alimentación, como en tantas otras cosas, mi hijo decide. En mi casa no se utilizan palabras como: forzar, engañar, un poquito más, etc, etc, etc. Si mi peque dice “mamá estoy lleno, no quiero más”, se acabó lo que se daba, no se come más y punto. Hay días que las comidas las hace más copiosas, otras menos, unos días merienda mucho, otros días no tiene ganas. ¿Acaso los adultos comemos siempre igual?.
Para algunas personas soy muy permisiva con la alimentación de mi hijo. Y es cierto, lo soy. Aunque a mi me gusta más calificarme de respetuosa. Cuando mi niño era bebé y llegó la hora de introducir la fruta, yo me dispuse a hacer los típicos purés que recomiendan muchos pediatras. Mi bebé no los quiso, no le gustaban, giraba la cara, le daban arcadas. Lo intenté con diferentes frutas, haciendo purés de frutas únicas, añadiendo galleta, añadiendo mi leche, pero no hubo forma, no le gustaba. Así que dijimos adiós a la fruta durante una temporada. Muchas personas de mi entorno, entre ellas mi madre, se llevaron las manos a la cabeza. Me decían que a los niños hay que engañarles, ponerles dibujos, pero a toda costa había que seguir las recomendaciones del pediatra. La fruta se da a partir de los 6 meses y no había más que hablar.
Pero yo opté por dejarlo estar. Empecé a darle trocitos de fruta de vez en cuando, utilizaba una redecilla, le encantaba chupetear todo a través de esa red. Así unos días comía un trozo de plátano, otros un trozo de manzana, otros algún pedazo de naranja. Pero no me preocupaba mucho la cantidad. A día de hoy mi hijo come fruta con normalidad. Es cierto que hay días que come dos o tres piezas y otros donde no come nada. Es decir, como cualquier persona adulta.
Y así nos ha pasado con otros alimentos. En mi casa se respeta el NO de mi hijo. Sé que poco a poco, por simple curiosidad o porque el cuerpo se lo pida irá probando cosas que ahora mismo no acepta.
Con las cantidades de comida, más de lo mismo. Muchos adultos piensan que los niños deben comer unas cantidades que yo veo exageradas. Hasta donde yo sé, su cuerpecito y en consecuencia su estómago, es mucho más pequeño que el de una persona adulta. Pero se les pone delante unos platos de aupa.
Yo siempre he dicho que mi hijo es de buen comer. Pero sé que si muchas personas vieran las cantidades que yo pongo en su plato dirían que come poquísimo. Hay días que se acaba el plato y repite y otros días que no lo termina. Pero a pesar de todo ello mi niño crece fenomenal, está fuerte, sano, tiene energía para dar y tomar.
En estos días que estamos pasando con mis padres “la comida del niño” se ha convertido en una cuestión de estado, y es que nunca es suficiente. Si un día ha comido mucho y no le apetece postre, dramón. Si se deja un trozo de filete, dramón. Si no le apetece merendar un bocata, dramón. Si por la mañana no se toma el lácteo que le toca (no toma leche), dramón. Y así vamos durante todo el día, observando minuciosamente las cantidades de comida que la criatura toma, la variedad, lo que ocupa en el plato. Y francamente, es desesperante.
En mi casa no nos preocupamos por la alimentación del niño, porque consideramos que es adecuada. Simplemente asumimos que los niños no siempre comen mucho, que los niños crecen a pesar de que no se acaben el plato, que los niños pueden decidir cuándo no quieren más. En casa de mis padres esa libertad no es entendida. Supongo que porque ellos pertenecen a una generación donde los niños no sabían lo que les convenía.
Y claro, ahora mismo el niño está delgadito. Siempre ha sido un nene muy fuertote, pero en el último año ha crecido muchísimo y su cuerpecito ha ido perdiendo ciertas redondeces propias de bebés y ha ido adquiriendo un cuerpo más de niño mayor.
No come todo y encima está delgado, con lo cual preocupación al canto. “Ay, qué delgadito está el niño, el pobre con lo poquito que come”, “déjale que coma (gusanitos, chuches, bollos, cualquier cosa que engorde) que el pobre está muy flaquito”, “pero déjale que se coma otro helado, ¡¡criatura!! como no va a estar delgadito”. Este tipo de frases son oídas de continuo por estas orejitas. Vamos que la responsable de que el niño coma poco y esté delgado soy yo porque “le permito” no comer cuando no tiene más hambre.
No penséis mal de mis padres, son estupendos, se preocupan muchísimo por mi hijo y le adoran. Supongo que por eso tienen ese interés exagerado en su alimentación. Lo tuvieron ya antes con mi hermana y conmigo, y puedo decir que lo siguen teniendo. Con esto quiero sacar a relucir un tema a veces conflictivo, como es es el de la alimentación infantil.
Cuánto han cambiado las cosas, ¿verdad?. ¿O no?. ¿Cómo reaccionáis vosotros al poco apetito de vuestro hijos?. ¿Pensáis que hay que forzar, engañar o convencer a los niños para que coman?. ¿Creéis que hay que ser respetuosos cuando deciden que no quieren probar y/o comer algunas cosas?.

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32 Comments

  • Reply Sandra 14 julio, 2011 at 07:40

    Delgado no significa insano. Más bien lo contrario. Mientras la delgadez no sea extrema, cosa que no creo que sea el caso.
    Cuando he querido obligar a mis hijos a comer ha sido horrible y no hemos ganado más que disgustos. En esto como el dormir, mejor hacer oidos sordos a los "consejos" verdad?

  • Reply Eloísa 14 julio, 2011 at 07:44

    Pobreticos… Ahora que si están delgados y con quince años que si tienen que adelgazar porque están obesos 🙁

    A mi me apena mucho esa actitud, porque además no es patrimonio de las generaciones anteriores, sino que hay muchas madres que han heredado estos conceptos (aunque, como tu madre, se olvidan de aplicarlos a los adultos de la casa).

    Yo creo que parte de la culpa la tienen también las dichosas fotocopias de pediatras y enfermeras en cuanto a alimentación infantil, que todo niño se tiene que comer lo que pone ahí por decreto ley so pena de convertirse, por lo menos, en un delincuente juvenil 😉

    Cierto es también que hay veces que cuesta deshacerse de estos prejuicios. Mi hijo mayor me tuvo que sufrir una temporada, hasta que abrí los ojos y lo dejé estar. Aún así, tengo que reconocer que de vez en cuando se me escapa el "venga, un par de cucharadas más"… Tendré que seguir trabajando.

  • Reply Arual 14 julio, 2011 at 08:27

    Te leo y yo misma podría haber escrito este post. Yo tengo esta misma actitud con la comida de mi hijo que tú. De hecho me salté a al torera las pautas pediátricas porque le di pecho hasta los 15 meses y pensaba que esa alimentación era la base de todo y lo complementario podíamos ir añadiéndolo al ritmo del niño. De hecho mi pequeño se saltó la fase de pures en un periquete, y en seguida comió trocitos. Resultado mi hijo ha crecido muy bien, más que bien, siempre ha estado por encima de los percentiles y además la hora de la comida no es un drama en mi casa. Hay días que come dos platos de sopa y otros que no llega a medio, yo no le fuerzo. Como tú Belén pienso que los adultos no comemos siempre igual y se nos respeta, ¿por qué no respetar a nuestros hijos? En fin que entiendo perfectamente lo que explicas. Menos mal que precisamente con este tema mi madre no se pone muy tozuda y no discuto con ella por esto.

  • Reply Tricius 14 julio, 2011 at 08:47

    No creo que obligar a comer sea la solución, pienso como tu cada niño decide cada dia lo que quiere comer, unos días más, otros menos.
    El estar delgadito no significa que esté malito, sino que su constitución es esa, pero ya se sabe las abuelas disfrutan viéndonos a todos comer

  • Reply Maria 14 julio, 2011 at 08:51

    Sabes que estoy totalmente de acuerdo contigo, nosotros tb respetamos el NO de la gorda. Hay días que no come nada más que pecho practicamente pero hay días que come bastante, hay días que le apetec fruta y otros no… No le gustan las papillas, ni los purés de frutas ni los cereales en mi leche, pues nada. Le gusta la comida de mayor y yo es lo que le doy, voy buscando comidas que se adecuen a su edad pero ya come practicamente de todo: arroz, pasta, revueltos, pisto, judias verdes con jamón, pavo con pan, melón, sandia, ciruela, melocotón… come en el mismo horario que nosotros, nos sentamos todos juntos a la mesa, ella en su trona con los trozos de comida para que sea ella la que los coja, cuando ya no quiere más te echa los brazos para que la bajes… Yo lo que quiero es que ella decida cuanto y que comer, dentro de unos rangos de comida más o menos saludable. Me parece muy bien vuestra actitud. Mi suegra se sube por las paredes cada vez que la ve comer pero, es lo que hay. Un besazo

  • Reply @Mousikh 14 julio, 2011 at 08:57

    Pues yo opino que lo estás haciendo muy bien. Yo creo que los padres tenemos que ofrecerles alimentos ricos y variados que les proporcionen una dieta sana, respetando sus gustos y no forzarles. Ellos saben mejor que nosotros qué cantidad es la adecuada.
    De todas formas, la actitud de tus padres no es rara, es algo arraigado en mucha gente. Si estás en público, en cuanto el peke muestra que no quiere más, te sale una legión de voluntarios dispuestos a hacerle el avioncito o entretenerle para que coma, con la mejor intención claro, je, je.

  • Reply Vero 14 julio, 2011 at 09:26

    Totalmente de acuerdo.

  • Reply Mamá (contra) corriente 14 julio, 2011 at 09:33

    Suscribo el comentario de Sandra. Es mejor no hacer mucho caso…

    Yo es que siempre he pensado que lo sano es estar delgado (sin estar en los huesos) y no comprendo muy bien por qué las lorzas gustan tanto en los bebés y niños pequeños.

  • Reply La chica de las flores. 14 julio, 2011 at 09:36

    Pues chica, con los problemas de obesidad infantil que hay hoy en día, si tu niño está sano aunque delgado, mejor que siga así cuanto pueda…

    Besos!!!

  • Reply Cartafol 14 julio, 2011 at 10:04

    Yo tengo de tres tipos, una que come casi de todo pero no mucha cantidad, otra que come lo que sea cuanto sea (aunque hay días que no come mucho tampoco y no le doy importancia) y la peque que solo como de lo que sabe que le gusta y de lo otro ni prueba a que sabe….es un suplicio, esta última, pero no la insisto y últimamente hemos optado por ponerle en el plato lo que hay de comer si no le gusta pues no come y se pasa sin comer, eso si tampoco come ni pan ni postre, y le da igual…así que yo no insisto, si no tienen hambre o mejor dicho si no comen es porque no tienen hambre…ya comeran.

  • Reply Yasmin 14 julio, 2011 at 11:43

    Hola Belen. Esta entrada podria haberla escrito yo hace 5 años, bueno e incluso ahora. Mi hijo mayor siempre ha sido delgadito,no en los huesos pero flaquito. Yo siempre le he visto sano y fuerte. Veo además que, aunque no siempre comoe lo que el resto del mundo supone que deberia comer, tiene una relación muy sana con la comida. Prueba de todo y su alimentación es bastante equilibrada. Hay cosas que no le gustan pero toma alimentos de todos los grupos. Yo opino que no hay que forzar si no dejar a su alcance alimentos sanos y variados y dejarles ir probando. Yo confio mucho en la capacidad de autorregulación de mis hijos.
    Un beso y paciencia con los opinólogos

  • Reply Carol 14 julio, 2011 at 12:13

    Que si delgados, que si gordos…
    Cuanta paciencia.
    Minerva ha empezado a querer comer algo más hará un mes. Siempre ha sido ella la que decide cuanto come y si quiere o no lo que le ofrecemos, que es bastante variado.
    Tampoco es que coma mucho, en comparación con otros nenes que conocemos, pero como siempre digo como lo que necesita.
    A mi me molesta lo contrario. "Qué gordita está, tiene que comer muy bien". Me dan ganas de contestar que gordos estan ellos, porque mi hija tiene patorras pero de cuerpo está estupenda, y que si come estupendamente, teta y mucha teta.

  • Reply Mama mimosa 14 julio, 2011 at 12:31

    Creo que la mayoría de los abuelos hacen igual y de paso muchos padres heredan esa forma de proceder. Mi caso más cercano es el de mi sobrino.
    Mi hermana hace más o menos como tú y tiene que aguantar los consejillos de las abuelas, que muchas veces se entrometen sin que les pidas su opinión. Mi sobrino no siempre come igual. Con 2 años sigue tomando teta y come como los adultos, en menor cantidad, claro. Simplemente hay veces en que tiene menos apetito y come muy poco. Generalmente coincide con alguna enfermedad o dolencia, pero nunca pierde peso. Creemos que lo mantiene gracias a la LM.
    En cualquier caso pienso que los niños autorregulan su apetito en función de sus necesidades de crecimiento. Es algo que nuestros padres nunca pudieron plantearse. Recordemos que su época tuvo muchas privaciones y por ello esa obsesión con los bebés gorditos.

  • Reply Arual 14 julio, 2011 at 12:47

    Por cierto Belén tienes un premio en mi blog!!

  • Reply LA TETA REINA 14 julio, 2011 at 12:51

    Es que hay abuelas que si no ven a sus nietos como el muñeco de Michelin no se quedan a gusto jajajajajaja

    Haces bien en no forzarle. Yo pienso como tú.

    Besitos

  • Reply lamamadeunabruja 14 julio, 2011 at 13:50

    Creo que todavía no hemos superado la postguerra en este tema y para que un nño se vea bien tiene que estar bien gordo.

    Anda que no he sufrido con este tema!! mi hija con casi 17 meses acaba d llegar a los 9kg pero come de todo, eso sí en pequeñas cantidades, y nosotros no podemos hacer nada para que eso cambie, ahora ya después de muchos malos ratos ni siquiera nos planteamos querer que cambie, ella está estuoenda y punto, pero como tú mi madre no lo ve igual.

    Ya me he mentalizado de que ningún animal se dejaría morir de hambre teniendo comida a su disposición, así que ningún niño tampoco, y desde entonces lo llevo mucho mejor 😉

  • Reply Jeza Bel 14 julio, 2011 at 13:55

    Amén a todo lo que has escrito!!

    yo comparto lo mismo que tú, al niño no hay que forzarlo nunca o acabarás haciendo de la comida un suplicio!!!

  • Reply Treintañera con hijo 14 julio, 2011 at 15:16

    Yo tampoco le fuerzo. Si un día come menos pues ha comido menos y no pasa nada. Normalmente como muy bien a no ser que este malo o vaya a caer malo. Mi marido es otro cantar, para él come demasiado poco, y como yo le digo, no pretenderas que coma tanta como tu cuando pesa 70 kilos menos.

  • Reply Esther 14 julio, 2011 at 17:44

    Hija yo es que comparto 100% lo que dices, con Pablo lo hago igual.
    Justo antes lo contaba en mi blog jeje. Cuando alguien que encima esta gordo me dice que mi hijo está delgadito, le digo "mejor para el, asi, de mayor le pasara como a mi, no tendra que hacer dietas" y le miro con mas o menos mala leche 😉

  • Reply Ángela 14 julio, 2011 at 18:40

    Mi madre y mi suegra son así, cuando comemos en sus casas lo pasó fatal por este tema. Además mi hijo pequeño es super delgadito pero come genial!

  • Reply Belen Pardo 14 julio, 2011 at 21:43

    Abuelas!! los adoran pero a veces no tienen freno. Si por ellas fuera les saldría a las criaturas la comida por las orejitas.

    Yo lo tengo claro, y como dices Eloísa yo también peco de cuando en cuando de aquello de "venga una cucharadita más". Como si una cucharadita más les fuera a alimentar mucho más, jejeje. Pero llevamos grabado a fuego "la cucharadita más", es difícil sacudirnos generaciones y generaciones de educación "una cucharadita más".
    Aspiro a que mi hijo sepa que la comida no es una obligación, no es por dar gusto a mamá, se come porque se tiene hambre, se come disfrutando, sin chantajes, sin discusiones, sin engaños. En mi casa se come con gusto, saboreando y sonriendo. Y si no se tiene hambre no se come y no pasa nada.
    Para mi madre soy una hippie! 🙂 Pero me quiere a pesar de todo y a mi hijo,…, a mi hijo le adora. Y a pesar de todo no puedo enfadarme mucho con ella porque sé que lo hace con la mejor de sus intenciones y lo hace con todo el amor que una abuela puede sentir hacia un nieto.

  • Reply dembora 15 julio, 2011 at 06:30

    Si .. asi son las abuelas … el niño tiene que comer por los codos y tener cuantas mas lorzas mejor .. eso si, luego se permiten agobiarnos porque no nos ponemos a regimen. A veces me dan ganas de explicarles la relación entre comer mas de la cuenta en edad infantil con la obesidad en edad adulta. Pero lo evito, porque se que no les va a hacer cambiar y encima se rebotaran y lo tomarian como un reproche.

  • Reply etiKeta 15 julio, 2011 at 09:33

    mi hijo come poco tambien pero le tengo que obligar un poco si no no comeria ni merendaria! Y es flaco (desde siempre)! Intento no comerme la cabeza pero es duro! Intento que no coma mucha chucherias para que coma en las comidas. POrque si no tiene hambre para las frutas tampoco la tendra para los gusanitos no?

  • Reply Mami Poppins 15 julio, 2011 at 13:50

    Actuo como tu, no le obligo a nada y poca cantidad y además se las cosas que va a probar o no, aunque muchas veces se las ofrezco aún sabiendo que no las probará, me da igual, no quiero que tenga un problema alimenticio en el futuro. Además los niños no son robots y saben lo que quieren, aunque esto días de vacas con los abuelos, me traen loca, que si esta niña, no come nada, que se la llenan la tripa de líquidos, ommmmmm. Madre lo que les cuesta entenderlo.

  • Reply María Corcuera 15 julio, 2011 at 21:26

    Paciencia, http://creamomentos.blogspot.com/

  • Reply Mamá 17 julio, 2011 at 18:10

    Belén, me encantas, lo sabes, verdad??? leyendo el post parece que te oigo hablar. Estoy totalmente de acuerdo contigo y soy de tu misma "escuela" a pesar de abuelos bienintencionados. Vivimos lo mismo día tras día – las meriendas que le propina el abu a mi niño son de escándolo, con eso podría estar alimentado el día entero (supongo que él es lo que piesa: ya que éstos no le dan de comer, por lo menos que meriende el muchacho…), menos mal que con el tiempo hemos conseguido que sustituya las galletas por fruta…). Ah! y doy fé, tu niño está hecho un campeón lleno de energia. Besos wapa! Begoña

  • Reply LAKY 18 julio, 2011 at 13:03

    Mi madre es igual que la tuya. Lo curioso es que ahora tengo un hijo que come poco y una hija que come mucho y lo mismo protesta por una cosa que por la otra: que el niño está muy delgado, que la niña está muy gorda, no le des tanto a ver si le va a pasar algo. Y no veas las quejas porque le sigo dando el pecho a demanda; pero si mi hija lo pide, se lo doy, qué le voy a hacer, tiene hambre y ya está.
    Lo de mi hijo lo llevo un poco peor, lo reconozco. Porque está bien, siempre ha estado sanísimo aunque sea un alfiler. Pero por Semana Santa cogió un catarro que le dejó aún más en los huesos y daba penita verle. Así que si que ando un poco más detrás de él insistiendo. No obligando pero sí insistiendo porque si no mi hijo pasaría de comer, le aburre.

  • Reply Alejandragigi 21 julio, 2011 at 18:11

    Hola. Tengo un niño de 1 año y 9 meses y también está flaquito a pesar de que me come todo y de todo! el doc dijo que si estaba comiendo bien, y tiene todos los nutrientes necesarios de las frutas, verduras, lácteos y cereales en proporciones adecuadas para él no había de qué preocuparse, y me preguntó como era la rutina de juegos y descubrimos que es flaquito porque juega de pie todo el día y que por eso gasta muchas energías y no engorda. Lo importante es que de todas formas las porciones no sean muy pequeñas y que coma de todo. Bendiciones. Ale, de Chile

  • Reply M.R.G. 24 julio, 2011 at 15:34

    Yo siempre fui una niña de poco comer. Aún lo soy. No tengo un estómago muy grande y me lleno enseguida. Mi madre jamás me obligó a comer y eso no fue problema. Crecí muchísimo, jamás me puse enferma salvo algún catarrillo (ni otitis, ni ninguna cosa que no fuese catarro) y a los 14 años ya medía 1.70, pero seguía comiendo como un pajarito. Cuando ibamos en verano a casa de mi abuela paterna mi madre tenía que sufrir la presión del entorno por 'malcriarnos' dejándonos comer así de poco. Y mi madre no sabía cómo contestar. Ella nos conocía, nos había visto comer siempre y sabía que éramos niños que nos llenábamos con poquito.

    recuerdo la obligación de comer más como una tortura. creo que es absolutamente necesario que se piense en que los niños tienen también diferentes grados de hambre, igual que los adultos. no son máquinas. al revés, yo diría que aún escuchan a su cuerpo mejor que nosotros.

    yo creo que ningún niño crecería desnutrido si atendiésemos a sus demandas de alimento. la naturaleza está hecha para sobrevivir. ¿Acaso algún animalito se deja voluntariamente morir de inanición?

    me parece bien enseñarles buenos hábitos y orientarles hacia comidas saludables, pero eso tiene que ver con la calidad no con la cantidad, así que yo apoyo tu post, belén, por sentirme identificada con tu nene. jejeje

    (por cierto que mi madre me dio muchísimo de mamar y fui siempre una niña fuerte y sin enfermedades. fui de sus bebés el que más teta tomó y la que ha resultado más sana)

    muaks
    http://www.inmyshoes.es/

  • Reply superamatxu 30 julio, 2011 at 09:14

    Yo hasta hace poco tampoco le daba mayor importancia: la peque está muy delgadita, come bastante mal, pero no le daba más importancia, tampoco la obligaba mucho…
    Pero en la última revisión la pediatra y la enfermera me dijeron que aún estaba más baja que otras veces y que, aunque en otros casos no es conveniente obligarles, yo tenía que al menos, insistirle mucho… Así que lo de la comida es una batalla bastante desagradable en casa…

  • Reply Antonio Lozano Fenoll 19 enero, 2014 at 03:04

    Je, como le dejes hacer siempre lo que le dé la gana, ya verás en unos añitos…

  • Reply Emilius 19 abril, 2017 at 01:31

    Lo de las abuelas y los niños gorditos es porque en sus tiempos se creía que comer sano era comer copiosamente, y que comer moderadamente es malo. Y esto a su vez se origina en las épocas en que ellos vivieron, con carencias económicas mucho mayores a las de hoy y donde se formó la obsesión por ver los niños como muñecos de Michelin, que eran considerados signo de buena salud. Y en familias de clase media-alta es aún peor, porque en su cultura se ve el comer copiosamente como un símbolo de riqueza digno de presumir. A eso sumarle a que en tiempos antiguos se consideraba que los mayores mandan y los jóvenes solo acatan aunque no les convenga o sea lo incorrecto, de forma que se debía hacer las cosas tal como dijeran los mayores, y el rezago de esta idiosincrasia es que en las casas de los suegros o los abuelos siempre vean a los niños que comen poco o moderadamente como ‘malcriados’. Todo es un tema cultural tan arraigado especialmente en la cultura mediterránea y otras influidas por ella como las sudamericanas. Yo no soy padre sino hijo, proveniente de una familia (la paterna) de clase media tradicional provinciana y muy conservadora, con una abuela cercana al siglo de vida y tíos que sobrepasan todos los sesenta años, y a veces me es un problema comer moderadamente -que es mi medida normal de comer a mis 22 años y como herencia de una gastritis severa- porque habiendo comido algo consistente ya me quieren embutir de más comida; ya tomé el jugo de papaya y la consistente avena con quinua irremplazables en sus desayunos, más un sándwich con algo -que más ya no me entra por tanto líquido espeso que bebí previamente- y quieren que coma más pan, o cuando es de noche pedimos pizza por delivery y un par de slices ya llenan y aún así quieren que coma más PAN, habiendo comido ya algo con masa de pan… Y dicen que “estoy muy flaquito”, muy aparte de mi fisionomía ectomórfica heredada de la familia de mi madre y de que no puedo comer mucho por cuestiones de salud, aún así me ruegan para que coma más… Simplemente me queda hacer caso omiso, para evitar vomitar o pasarme el día entero eructando… A las finales, con filosofía conservadora no es fácil chocar y menos cuando eres joven. Con decirte que mi hermana y mi cuñado querían simplemente convivir un tiempo antes de casarse -para conocerse bien y no arrepentirse luego- y mi familia los presionó a que se casen por religioso -no por civil- lo antes posible… Y lo peor es que como hombre me siento atraído por mi mismo sexo y debo ocultarlo en la familia para que no se me echen encima, que ahí sí ardería Troya…

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