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La importancia de saber pedir ayuda

1 abril, 2014
Hoy cedo un trocito de mi blog a una mujer emprendedora que quiere hablarnos de algo que yo considero vital en el inicio de la maternidad: la importancia de saber pedir ayuda, sea la sea. Hoy Carol, del blog Minerva y su mundo tiene mucho que decirnos. Te invito a continuar leyendo: 

Comienzo dando las
gracias a Belén por dejarme hoy un sitio en su espacio. Siendo una de las
blogueras más veteranas es para mí todo un honor estar hoy aquí.
Antes de comenzar
me presento. Soy Carol, tengo una niña de tres años y medio, que ha dado nombre
al blog Minerva y su mundo. Recientemente he finalizado mi
formación como Asesora Continuum, Asesora en Maternidad y Crianza, aquí podéis leer un poco más sobre lo que
esto significa para mi. Y es a través de mi emprendimiento, Soñando Duendes, donde ofrezco asesorías y talleres, además de la venta de productos
relacionados con la crianza.
Quiero hablaros de
la importancia de pedir ayuda, de sentirnos acompañadas y apoyadas en nuestros
embarazos, nuestros partos, nuestras lactancias y nuestras crianzas.
Cuando vivimos por
primera vez un embarazo deseado, lo hacemos con la mayor ilusión del mundo,
expectantes por lo que está por venir, leyendo normalmente todo aquello que cae
en nuestra manos sobre embarazo, parto o cuidados del bebé, escuchando consejos
bienintencionados e historias varias, y haciendo una lista interminable de
todas las cositas que (creemos) necesitaremos para la llegada del bebé.
A pesar de habernos
informado (cuando lo hacemos) sobre las pruebas durante el embarazo, el parto o
la lactancia, es una información que suele quedarse corta y que no nos prepara
para la realidad del momento. No hay nada más enriquecedor que compartir
espacio con otras familias que ya hayan pasado por un embarazo y un parto, y
estén disfrutando (o no) de su lactancia y su crianza, no sólo para tener una
idea más realista de lo que supone dar a luz a un bebé y ser padres, sino
porque lo que se aprende en un grupo de familias es algo que queda integrado en
nosotros y llegado el momento de vernos en la situación somos conscientes de
que lo que nos está sucediendo es normal o no. Y aquí me refiero tanto a las
sensaciones durante el proceso de parto, el momento del expulsivo, la lactancia
con nuestro bebé o esa sensación en ocasiones de sentirnos superados en el
postparto por esa nueva situación y esa demanda constante por parte de nuestro
bebé, que nunca antes habíamos conocido. De ahí la importancia de acudir a grupos de crianza o lactancia ya durante el
embarazo y aún más en el postparto, cuando muchas veces la madre lo vive desde
la soledad
debido a nuestra sociedad actual, en la que vivimos separados
unos de otros. O incluso la posibilidad
de contratar una doula o una asesora en maternidad y crianza, que nos acompañe
en esta maravillosa experiencia,
y a través de la cual podamos conocer  las opciones que tenemos durante el embarazo,
el parto, el postparto, e incluso si por desgracia sufrimos una pérdida
gestacional o perinatal.
Si cuando buscamos
un carrito para nuestro bebé nos hacemos un master en marcas y modelos, ¿por
qué no hacemos lo mismo con el lugar y las personas donde vamos a parir? El parto será algo que recordaremos toda la
vida y marcará el inicio de la vida de nuestro hijo.
Somos nosotras quienes tomamos las decisiones, pero para poder decidir
tenemos que estar informadas
. No podemos dejar nuestra responsabilidad en
terceros si queremos disfrutar y vivir conscientemente nuestros partos. Por eso
es crucial no quedarnos con lo primero que nos digan, sino informarnos, leer
(artículos desde la evidencia), rodearnos de familias que vivan una maternidad
y paternidad consciente o acudir a una persona capacitada para acompañarnos y
ofrecernos información contrastada.
Lo mismo sucede con
la lactancia. El alimento diseñado específicamente para cubrir todas las
necesidades del bebé, incluso las afectivas, es la leche de su madre. No se
trata de que sea lo mejor que le podamos dar a nuestro bebé, que lo es, sino
que es lo normal y natural. Por eso cuando una mamá tiene problemas para
instaurar su lactancia lo que menos necesita oír es que no pasa nada, ya que se
crían igual con lactancia materna que con biberón, esto no es cierto y ahí
tenemos la evidencia. La mamá tiene que
valorar lo que significa para ella tanto el hecho de dar de mamar a su bebé,
como el hecho de que su hijo sea alimentado con el alimento idóneo para él.

Lo ideal es habernos informado durante el embarazo sobre lactancia, pero si
surgen problemas siempre podemos pedir ayuda en el momento. Pedir ayuda con la
lactancia, ya sea a nuestro pediatra si tiene conocimientos de lactancia, a un
grupo de lactancia, a una asesora de lactancia o a una IBCLC, es apostar por un
estrecho vínculo con nuestro bebé, por una alimentación sana (ahorrando en
salud), por un correcto desarrollo cerebral de nuestro bebé y, también hay que
decirlo, por un gran ahorro económico y ecológico.
Aprendemos junto
con nuestros hijos a ser padres, sin duda son los mejores maestros. Pero si
tenemos dudas sobre cualquier aspecto de nuestra maternidad o crianza, sobre el
desarrollo de nuestro bebé, sobre sus necesidades, sus demandas, sueño,
alimentación… sobre esa delicada estapa que es el postparto… ¿por qué no pedir
ayuda en un grupo de apoyo o alguien que sabemos que está formado para ello? El hecho de pedir ayuda no nos hace peores
padres, al contrario, tener la capacidad de pedir ayuda cuando no damos más de
sí es una manera de empoderarnos
. Parece que el hecho de de pagar a alguien
para que nos asesore es malgastar nuestro tiempo y nuestro dinero, ¿pensamos lo
mismo si necesitamos acudir al psicólogo, al dentista o a una clínica de
depilación, por poner unos ejemplos? Como decía antes, tenemos que valorar lo que queremos para nosotros y nuestros hijos. El
vivir una crianza feliz y tranquila, es algo que recordaremos para toda la
vida, y es algo que a nuestros hijos les beneficia en todos los sentidos
.
Vivir estos momentos de nuestras vidas sintiéndonos
acompañadas, respaldadas y sostenidas nos hace sentirnos también más seguras y
tranquilas, disfrutando de esos momentos únicos
. De hecho, cuando una mujer lo vive así
hay menores tasas de partos intervenidos y cesareas, y mayores tasas de
lactancia.
Como madres y
padres sabemos lo que es mejor para nosotros y nuestros hijos, y también
sabemos qué necesitamos, por eso, si necesitamos ayuda, si dudamos, pidamos esa
ayuda, bien sea a un grupo de apoyo o a una asesora. Cada embarazo, cada parto, cada lactancia y cada crianza sólo se vive
una vez, vivámoslos con consciencia y disfrutémolos.
Es un claro ejemplo de
cómo enseñar a nuestros hijos a pedir ayuda cuando la necesiten, porque somos
seres sociales y por tanto nos necesitamos unos a otros.
Si tenéis alguna
duda sobre cualquier aspecto de vuestra maternidad o crianza podéis contactar aquí conmigo.
Os invito a
participar en el sorteo que estoy llevando a cabo para celebrar el segundo
aniversario de Soñando Duendes.
Muchas gracias de
nuevo a Mamá sin Complejos por cederme un ratito su espacio.

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3 Comments

  • Reply Virginia Vidales Ruiz 3 abril, 2014 at 07:25

    Muy importante !!!

  • Reply MadreYMas 3 abril, 2014 at 10:58

    Doy fe de lo importante que es pedir ayuda y desde aquí doy gracias a Belén, que me ha ayudado (y sigue haciéndolo) a que la LM sea una realidad con mi hijo.
    Muchas veces, si ese apoyo no lo encontramos en nuestro círculo más cercano, la red nos lo ofrece…

    Gracias, Belén! Por ayudarme a mí y por prestar tu espacio a Carol, para que ella también pueda ayudar a mucha gente.

    Besos.

  • Reply Carol 7 abril, 2014 at 21:54

    Gracias por tus palabras. Tener una red de apoyo es fundamental, no sólo para resolver dudas sino para estar bien emocionalmente.

    Gracias de nuevo Belén.

    Un abrazo

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