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Las sombras de mi maternidad: la pérdida del equilibrio

12 marzo, 2015

Será una fase, será un aire, pero últimamente veo más sombras que otra cosa en la maternidad. Será que abarco en exceso, que doy más de lo que tengo, pero no me siento motivada. Me paso por el forro de las narices la conciliación, la corresponsabilidad y todas esas patrañas de feministas que se empeñan en creer que las mujeres estamos en un gran momento. ¡Y una mierda! 
Lo siento si leéis esto mujeres que estáis pensando en ser madres o que estáis a punto de serlo. Lo siento pero no es cuestión de un momento de ovulación o de baja autoestima. No, esto es algo que llevo pensando desde hace mucho tiempo. 
Mi jornada diaria comienza a las 6:30 de la mañana, tengo sólo un hijo y no soy capaz ni de sentarme a tomar café en mi sillón después de comer. Mi día transcurre entre pantallas de ordenador, mi agenda laboral, planificación de comidas, carreras al colegio y extraescolares de mi hijo. Sin contar con los extras domésticos diarios. Y todo ello todo junto, mezclado, sin separación de jornadas… es una de las grandes ventajas de trabajar en casa.
He abandonado el yoga, el ejercicio y alguna cosa más. Renuncia y sacrificio es lo que ahora mismo define mi maternidad y estoy abrumada, cansada e incluso harta. 
Y no vale eso de “pide ayuda“, “contrata a alguien“. Eso para quién pueda. Yo no puedo pedir ayuda, no sé a quién voy a pedirla. Y no, mi economía no me permite contratar a una persona. Eso de “es un esfuerzo que merece la pena” es realmente complicado para algunas personas. 
El caso es que las sombras me acechan y me tienen casi presa. Lo peor, aunque intento evitarlo comparo continuamente mi día con el de mi pareja, o con el de otras personas, y me doy cuenta que es una auténtica porquería. No porque mis tareas sean superfluas o porque no me guste lo que hago. Sino porque soy incapaz de salir de ese bucle de rutinas que un día tras otro se repite. Donde esas rutinas se van comiendo esa pequeña parcela que había conquistado para mi y sólo para mi. 
Es evidente que algo estoy haciendo mal. Pero ahora mismo estoy tan sumergida en el bucle que ignoro cómo salir del laberinto. 
Una vez leí que la maternidad es ajena a las tareas domésticas o a otro tipo de obligaciones. Pero la realidad es que a quienes no disponemos de amplios recursos, ser madre nos aboca a realizar muchas cosas que acaban pesándonos como una losa. 
¿Cómo llegas a todo? Me preguntan muchas veces. ¿Y quién dice que llego? Muchas cosas se hacen regular o se posponen. Y llego, en ocasiones, a costa de tiempo que casi me invento. 
¿Y cuándo te cuidas? Eso me pregunto yo. Como os digo había sacado mi parcela privada, mis ratitos, no muchos ni muy extensos pero suficientes para relajarme, reconectarme y coger fuerzas. Pero ya no los tengo y no sé exactamente cuándo o por qué los perdí. 

Es cierto que el gran logro ha sido que las mujeres podemos elegir. Elegimos cuándo ser madres pero que el resto se escapa de nuestras manos en muchas ocasiones. Yo ahora quisiera elegir poder cambiar muchas cosas de las que hago pero para elegir hacen falta alternativas y no dispongo de ellas.

Es un momento de sombras, me encuentro en un túnel y no alcanzo a ver la luz que me enseñará el camino de salida. Y eso repercute en mi ánimo, en mi humor, en mi relación de pareja, y se convierte en un agotamiento que me acompaña a pesar de que descanse. 
¿Son estas las sombras de la maternidad? La maternidad tiene otras muchas consecuencias que van más allá de la crianza y el amor por tus hijos. Al menos así está resultando para mi. Y no, no soy persona conformista, no me gusta revolcarme en la mierda y siempre intento buscar soluciones cuando surgen problemas. 
Pero es que por más vueltas que le doy, ¿cómo hago que todo esto mejore?, ¿cómo consigo un equilibrio que me permita sentirme mejor? Eso es precisamente lo que me falta: equilibrio. La vida es una balanza, donde vas cargando a un lado y al otro tus vivencias, circunstancias, pros, contras, sombras, motivaciones, felicidad. Y mi balanza se ha desequilibrado. 
¿Cómo conseguir que vuelva a un estado óptimo? He aquí la gran pregunta.

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23 Comments

  • Reply raquel 12 marzo, 2015 at 14:56

    Holaaa!!!
    Estoy igual que tú! .Y no pierdo la esperanza de que¡conseguiré salir del bucle!, animó, lo haremos!.
    Felicidades por tu blog.

  • Reply Jenni Peña 12 marzo, 2015 at 14:56

    Te leo y me leo a mi misma. Yo acabé eligiendo, mas bien eligiendo renunciar a mi intento fallido por aportar en la economía de mi hogar. Q por suerte o por desgracia jamás me aportó ni un céntimo, y digo por suerte por q renunciar solo repercutió en mi "autoestima profesional"
    Yo no tengo ayuda de nadie, no puedo permitirmela económicamente y mis padres son muy mayores, así q la ayuda soy yo. Dos hijos, dos padres, dos casas a cuestas… El resto de mi entorno tiene su vida, con sus trabajos y sus problemas.
    Ahora vivimos muy apretados, pero he ganado muchas cosas; poder tomarme un café, teñirme esa cabellera q llevaba mas de 8 meses sin teñir, recuperar el juego con mis hijos, los ratos de abrazos con mi madre. Y tantas cosas, que me hacen sentirme verdaderamente rica.
    No se puede llegar a todo, el día solo tiene 24h y superwoman no existe.
    Toda aquella que dice llegar, será por q tiene ayuda o por q a algo ha tenido q renunciar.
    Nosotras mismas nos engañamos creyendo q si nos estiramos mucho llegamos, pero cuando tiras demasiado, la cuerda se deshilacha y quema.
    Mucho ánimo q todo pasa, aunq a veces el camino sea muy dificil.

  • Reply accidentalmente.com 12 marzo, 2015 at 14:58

    Pues supongo que todas tenemos esta sensación. Va en nuestra naturaleza volcarnos en los demás, siempre dejándonos en segundo plano. Y eso nadie lo va a hacer por nosotras. Vuelve a tu yoga y tus momentos Belén, y cuídate. Porque de estos momentos solo nos podemos sacar nosotras.

  • Reply diariodeunaendorfina.com 12 marzo, 2015 at 15:03

    Cuantísimo te entiendo…

    Te va a tocar el bibliocomentario, pero es que este tema me toca taaan de cerca, taaan de lleno que no puedo no responderte.

    Yo también veo el día a día de mi chico y veo que la paternidad no ha cambiado absolutamente nada su biorritmo. Sin embargo a dinamitado el mío por completo. Yo entre semana hasta que llega él (tarde) no puedo hacer nada, ni gimnasio ni ostias. Nada. Y no soy carne de gimnasio, pero vaya, quien dice gym dice pintura, o corte y confección, yo que sé, algo! Evadirse un poco…

    Esa parcelita solo mía ya no existe, el tiempo que tengo lo copa el trabajo en casa y el peque. Y ya. Eso al menos entre semana, porque vivo a las afueras y los atascos me desaniman a coger el coche y quedar con alguien (y con el peque, claro) en Madrid y comerme una hora de rabieta del gordo en el coche (porque esa es otra, ahora está con las rabietas y bipolar el pobre mío y me agota, física y mentalmente)

    Los fines de semana hacemos planes los 3 o bien me escapo yo. Y las 2 o 3 horas o lo que sea que me escape, me relamo como gato panza arriba y pienso, "¿por qué no haré esto más, leñe?" pero cuando estoy volviendo a casa pienso en todo lo que hay que hacer y solo me apetece coger el metro en dirección contraria, jajajaja

    La sombra de la maternidad es alargada, y esta semana me pesa a mi como una puñetera losa >.<

    Ánimo guapa…

    A ver si un día nos vamos de vinos y/o cañas para ahogar las sombras maternales estas (ya podían ser las de Grey xD)

    Muaaaaa

  • Reply Teresa 12 marzo, 2015 at 15:58

    Madre separada con hijo a cargo trabajo a jornada completa. Idem de lo que dices: ni deporte, ni cine, ni novios.

  • Reply Mami Reciente Cuenta 12 marzo, 2015 at 17:19

    Mami reciente que trabaja media jornada fuera de casa y otra media en casa. Marido en paro, buscando trabajo que ayude en casa, pero todos los intentos son fallidos. La niña solo quiere a mami cuando está en casa. Tengo que cortarme el pelo desde hace dos meses y no voy a la pelu. ¿Falta de tiempo? Sí, y de dinero y de ganas. Porque al final las ganas se van.
    La casa, muchas veces, termino haciéndola a partir de las 12 de la noche, hasta las 2, mientras ellos duermen.
    Me meto en la cama y en 10 minutos la niña demanda su teti. Dormir??? ahora empiezo a dormir 6 horas, pero no todos los días, eso solo son los días buenos.

    Muchas te entendemos y no vemos la luz, pero tenemos que tener fe en que esto cambiará.

    Saludos

  • Reply aliscb 12 marzo, 2015 at 17:30

    Pues mira, te entiendo. Yo ya tengo a mi hija grande, pero he pasado por lo que estás pasando y solo el tiempo lo arregla.
    El post es estupendo porque refleja lo que muchas pensamos y sentimos, sólo quiero dejar un "pero" y es cuando hablas de las feministas. Feminismo es lo que necesitamos, porque si todas nos encontramos en estas situaciones, es porque no hay igualdad real. No, nosotras no nacemos con un gen que haga que seamos las únicas que podamos ejercer los cuidados en nuestras familias, de nuestros hijos o nuestros dependientes. Es la sociedad patriarcal la que nos impone ese papel. Así que te aconsejo leer sobre feminismo y maternidad y verás como hay innumerables escritos sobre este tema.
    Muchos besos y ánimo, lo único que puedo decir es que el tiempo acaba con el cansancio. Ellos crecen y luego hasta echas de menos tenerlos cerca.

  • Reply Catalina Echeverry 12 marzo, 2015 at 18:15

    Pues cari, así estamos la gran mayoría, imagina yo con dos y sola, solita sin familia. Y doy gracias a que mi marido cada vez asume par a par las tareas del hogar y mucho de la crianza… pero no llego y tendré que dejar también el YOGA, muy a mi pesar… sé que llegará el día de recuperar el equilibrio, de eso estoy segura, porque no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista.

    Los hijos crecen y con ellos cambian nuestras relaciones y el tiempo que invertimos en ellas. Hay luz al final del túnel, te lo aseguro… por lo pronto te puedo decir que hay que seguir priorizando, delegando lo delegable y haciéndonos los de la vista gorda con aquellas cosas que podamos dejar pasar… como el polvo detrás del ordenador! 😉 un abrazo guapa, y recuerda… hay esperanza.

  • Reply Teresa Rey 12 marzo, 2015 at 19:35

    Que reflejada me veo yo no llego a nada y ultimamente estoy inmersa tambien en sombras en dudas en mil cosas el momento de las mujeres ja! Creo que nos hemos exigido tanto nos hemos hecho las puede con todo y llega un momento en el que eae puedo se convierte en un no quiero o no se lo que quiero malos momentos para la lirica

  • Reply MAMA EN APUROS 12 marzo, 2015 at 19:37

    Creo que últimamente cada vez hay más mamás que nos sentimos así. Es curioso que justo hoy cuando me siento como tu superada por la carga impuesta y la que nos imponemos nosotras, me encuentre con tu artículo, que dice una verdad como un templo. Que sí que si que la maternidad es maravillosa, pero hay momentos o etapas en los que te entran ganas de hacer la maleta y escapar, escapar de tu vida, una vida que no era la que pensabas o soñabas que tendrías a los y tantos…no se cuál es la solución, sólo te puedo decir que te escapes un poco de todo, aunque sea una hora o dos, olvídate de responsabilidades, que hoy no has bañado a tu hijo, pues a la porra, que tienes platos de 3 días en el fregadero pues que se queden,que hoy ha cenado un bocadillo porque no te salía de las narices cocinar pues a la porra, que quieres mandar a alguien a la mierda mándale, a veces es cuestión de relativizar un poco las cosas, aunque sí es verdad que a veces la cruda realidad nos supera. Busca un momento para ti aunque sea pequeño, y haz algo que te llene a ti como mujer, ni como madre, no como pareja, aunque sea la cosa más tonta, o haz saber a todos en casa que hay una noche a la semana que es para ti, y atesora el momento, disfrútalo, verás como al menos por un rato verás algo de luz entre tus sombras.Mucho ánimo, y si necesitas cualquier cosa, te veo en http://mamaenapuros.com
    Un abrazo.

  • Reply Blue Mary 12 marzo, 2015 at 21:46

    Pues sí, pero el equilibrio es mental .Ocupate de ti primero, yo tengo4 hijos, trabajo y voy a yoga y al psicoanalista, Toque fondo y no hay otra,Hay días como el tuyo, que sólo quiere que acaben

  • Reply Liz 12 marzo, 2015 at 22:36

    Definitivamente todas pasamos por lo mismo, la maternidad no es nada fácil, justo le decía eso a mis sobrinas y no es por desanimar pero quiero que sepan la realidad… tu vida ya no es tu vida… sobre todo ahora que este gran sistema económico nos viene pintando esto de la liberación de la mujer, con la inserción al trabajo, y tanto rollo, que por cierto no esta nada mal para la mujer que puede por que no tiene la responsabilidad de un hijo, pero las que tenemos el sistema nos exige obediencia, productividad y ser súper consumistas, para ahogar las penas y sentirnos felices.."don´t worry, by happy"… una situación que empeora nuestra ya angustiada situación en la vida… rayos… si quiero disfrutar de mi hijo, no puedo porque tengo un trabajo y si no tengo trabajo (de 8 horas más dos hora de ida y otras dos de venida) no hay dinero para gastarlo no sólo en lo básico sino en recreación, otros gastos en fin… si me dedico a mi desarrollo profesional entonces aunque la pinten que es cuestión de administrar bien tus tiempos … es una terrible falacia, el hecho es que abandonas a tu hijo, así de simple… es la verdad… y al menos yo, lo tendré que seguir dejando al cuidado de terceros (una guardería) y es inevitable sentirse culpable de ver que tu nene ya esta siendo un niño y tu… tu no disfrutaste, como taaanto deseaste, su infancia… en fin… podríamos escribir una libro de lamentaciones y pucha que faltaría espacio… pero ahora que estamos en el barco tenemos que remar y sacar fuerzas de donde no hay por nuestros hijos… para ello es importante que estemos bien.. es primordial si tu estas mal esto repercutirá terriblemente en tu nene… al menos lo que estoy haciendo es buscar nuevamente a mis queridas amigas, compartir con otras personas que estan pasando lo mismo y ver juntas una solución, por ejemplo organizar un paseo, vamos a ver como me va…estoy igual que tu… no hay nada que hacer… esto es terrible y que bonito te lo pinta…

  • Reply Marisunflowers 13 marzo, 2015 at 04:58

    Ser madre es muy duro, tanto que ni todos los tesoros de la cueva de Alibabá podrían pagarlo y, sin embargo, no cambiaríamos a nuestros hijos por nada en el mundo.

    La sociedad es hostil a la maternidad, porque se considera un artículo de lujo tener hijos. Si los tienes, apechuga con las consecuencias, con poco o nulo apoyo de las instituciones. Quien puede tirar de la familia, lo hace porque pocas alternativas existen, y, quien no puede tirar de la familia, tiene que hacer malabarismos para llegar (muchas veces tarde y mal) a todo.

    Yo confieso que no envidio a mi marido. Muchas veces me mosqueo porque siento que llevo más peso o que hay responsabilidades que siempre recaen sobre mí. Sin embargo, he aprendido a cerrar los ojos y aceptar que la casa esté echa un desastre o que haya cosas que, aunque clame al cielo, no se hagan. Yo no llego y, seamos francos, él tampoco. Es un no llegar compartido.

    Ahora estoy sacando "tiempo para mí", para hacer un tercio de la rehabilitación que debería para recuperarme de un accidente que tuve hace un par de meses. Se lo quito al trabajo y a mis hijas, a partes desiguales. Y, sí, hago más de lo que debería en la casa, teniendo en cuenta las circunstancias de salud, pero no puedo quedarme parada.

    Al menos tengo el consuelo de hacer todo lo que puedo, y al que hace todo lo que puede, no se le puede pedir más. Y, como decía áquel, ya descansaré cuando me muera.

    Sé que es duro, compañeras, pero, aunque parezca que no, hay luz al final del tunel, lo que pasa es que se ha hecho de noche y no la veremos hasta que amanezca. Todo en la vida pasa, para bien o para mal. Intentemos disfrutar de lo bueno, que también lo hay, y dejemos que el tiempo nos lleve a la siguiente estación con una sonrisa.

    No digo que sea fácil, pero intentar ser positivas es una medida de defensa que no podemos permitirnos no tomar.

    ¡Mucho ánimo a todas!

  • Reply suegra estresante 13 marzo, 2015 at 06:34

    Vengo a ser la nota discordante.
    A lo mejor porque ahora ya tengo ese tiempo que os falta.
    Fui muy feliz cuando mis tardes eran pasear niños por extraescolares y por el parque, no era una renuncia a mi tiempo, si no regalar mi tiempo a los que mas quiero. Llegar, bañar-cenas-dormir…. Y un rato de paz después que me curaba todos los males.
    Ahora que empieza el síndrome del nido vacio me agobian las tardes sin nada que hacer, sin nada que hacer con ellos. Quedo con amigas o me voy al cine, si, y puedo llegar tarde y no me necesitan para hacer la cena, y la sensación de he conseguido tener hijos autónomos y responsables es genial, pero eso de que el peso familiar no csiga entero sobre mis hombros me empieza a pesar

  • Reply Las Cosillas de Carmen 13 marzo, 2015 at 06:48

    Yo creo que todas en mayor o menor medida nos hemos sentido así alguna vez pero hay que intentar salir de ese bucle por tí y sólo por tí porque nadie más va a sacarte, así que vamos allá!! Algo se tiene que poder hacer! Y si necesitas ayuda a lo mejor alguna de nosotras te podemos echar una mano!
    Un besote muy grande!

  • Reply Arual 13 marzo, 2015 at 14:49

    Uysss nena te leo ahora, un poco tarde, pero te leo, del bucle saldrás, ahora pasas por una época complicada pero ya verás como sí, tú eres fuerte, un ejemplo para mí en momentos de bajón aunque no lo creas.
    Es agotador querer llegar a todo y no alcanzar. Yo ahora soy la que trabaja todo el día fuera de casa y el socio que está en paro desde hace casi un año se ocupa de los peques. El mismo reconoce que anda más estresado ahora que cuando trabajaba fuera de casa. Ahora estudia (esta acabando la carrera que tenía a medias) y se ocupa de la casa y los niños y hay días que echa humo el pobre. De tiempo para él, pues lo tiene los fines de semana cuando estoy en casa y él se va un rato por ahí a hacer bici o correr, pero el resto de semana nada o casi nada, porque cuando hay tranquilidad en casa aprovecha para estudiar y avanzar trabajos atrasados.
    Yo por mi parte el tiempo para mí lo ocupa el trabajo y por las noches, si no curro desde casa empleo algún ratito suelto para ver series intentando no caer muerta de sueño. Pero estoy feliz porque al menos veo que puedo estar con mis peques, disfrutar de ellos, verles crecer felices, sé que pronto no van a querer estar conmigo y entonces sufriré un tremendo síndrome de "nido vacío" o como sea que se llame.
    Un abrazo guapa, me encanta leerte en tus luces y también en tus sombras!

  • Reply Elena frisuelos perni 14 marzo, 2015 at 09:03

    Como ya se ve por los comentarios es casi un denominador común auchas madres lo que tu cuentas, y más en tiempos de crisis, porque como bien dices, hay cosas que no nos podemos permitir aunque sean casi vitales… Pero si algo puedo aportar porque es el camino que yo misma estoy explorando es que el EQUILIBRIO es continuo movimiento… Un equilibrista sobre un cordel no esta quieto, estatitico sino constante te corrigiendo su postura de derecha a izquierda. Creo que ese es a veces el quiz de la cuestión. Nos inclinamos hacia un lado y en vez de rápidamente compensar hacia el otro, queremos quedarnos ahí, buscamos no caernos inclinadas todo el rato sobre ese lado y finalmente caemos en el abismo…

  • Reply Annabel Verneda 26 marzo, 2015 at 22:40

    Uff, consejos vendo que para mi no tengo… Estoy igual que tu, y cuando ese agotamiento, ese pensar que se va de las manos, que se me echa encima la casa, la economía, el trabajo, viene mi peque y me dice "mamá está muy triste" y se me viene el mundo al suelo. La crianza sola es muy dura, sin familia ni descanso ni ayuda, y ensombrece, mucho…

  • Reply Vanesa Pérez Padilla 2 abril, 2015 at 05:58

    Me siento exactamente igual que tú, aunque no trabajo y no por gusto. Ahora que los tres están en el cole, no creas que saco mucho tiempo. LA casa es un lobo (grande y somos 5) y no puedo meter a nadie que me eche una mano porque no trabajo. Y no trabao porque en su día tuve que dejar de hacerlo para poder darle unos cuidados a mi hijo discapacitado, que en ese momento necesitaba, y que ahora que ya es mas mayor me ha condenado al exilio laboral. Ójala pudiera trabajar desde casa para poder organizarme horarios, porque con el padre para esas cosas como que no. Afortunadamente de un año a esta parte se ha encargado de la terapia del mayor (3 horas al día), porque antes también lo hacía yo. Como trabaja todo lo de casa es cosa mía, pero tb deberes, extraescolares, compra, desvelos nocturnos…También digo, como tu que la corresponsabilidad "y un mojón de pato". Y creo que se habla de ella cuando no tienes cargas suficientes para estresarte. La gente que conozco que "comparte" tiene ayuda en casa y bastante tiempo libre, desahogo económico y todo lo que esa tranquilidad conlleva. Depende de múltiples factores, pero es una milonga todavia. Un beso y recuperarás ese equilibrio mi niña, ya lo verás!!!

  • Reply Belen Pardo 2 abril, 2015 at 06:25

    Hola Raquel, la esperanza es lo último que se pierde, aún en estas circunstancias 🙂

    Jenni, yo no pretendo ser súper woman, ni llegar a todo. Mi queja, mi insatisfacción viene por toda la carga que llega, por la injusticia del reparto y por la exigencia social y de todo tipo. ¿Eres mujer? Pues venga, todo para ti, es tu "deber", "tienes que poder". Y no, no podemos. Y lo que es peor, ¡¡no queremos!! Pero tragamos y aceptamos y nos resignamos. Mal, muy mal. Mi madre se quejaba de lo mismo cuando yo era chica. Tengo 41 años, no hemos avanzado tristemente. Gracias por comentar. Besos grandes.

    Accidentalmente, de lo malo salimos solas, es cierto, pero es importante sacar de dentro el malestar, la inquietud, la zozobra. No se puede callar, o eso al menos opino yo. Y el problema es que callamos y asumimos. Gracias por comentar. Besos.

    Diario de una endorfina, me encantan tus bibliocomentarios. Las comparaciones son odiosas pero no podemos evitar hacerlas. Lo tenemos ahí, dos personas en las mismas circunstancias y viviendo de tan diferente manera. Ayyy, me enciendo, no puedo evitarlo. Besos guapa.

    Teresa, ánimo guapa, duro lo tuyo pero podrás, porque siempre podemos. Besazo.

    Mami Reciente Cuenta, tienes una situación dura. Si me permites el consejo, NO LIMPIES,, si tu media naranja está en paro esa debe ser su parcela. A veces queremos abarcar de más. En tu caso creo que es hora de delegar. Si la niña sólo quiere a mami (lo más normal del mundo) que papi se ocupe de la logística doméstica. Que menos, no?

    Aliscb, gracias por tu recomendación. Y sí el tiempo mejora todo mucho. Mi hijo se va haciendo mayor y las cosas han ido cambiando en estos años. Pero aún así, las cosas no se reparten equitativamente, y eso conlleva insatisfacción.

  • Reply Belen Pardo 2 abril, 2015 at 06:33

    Catalina,no dudo que hay esperanza y que desde luego hay luz al final del túnel, pero mucho pasa por la resignación. Y aunque al final yo también paso por el aro, no puedo evitar rebelarme. Porque no, no soy así, no soy sumisa, ni dócil. Me toca adaptarme a lo que hay, pero me duele, me escuece y al final estallo. Gracias corazón por tu comentario.

    Teresa Rey, yo creo que nos han enseñado a exigirnos, va implícito en nuestra educación. Y lógicamente nosotras somos quienes más nos exigimos. ¿Cómo cambiar esto? Quizá con la educación a nuestros hijos y quizá creyéndonos que es posible un mundo donde la mujer no sea una mula de carga. Un beso niña.

    Mama en apuros, la maternidad no es la que nos esclaviza, ni mucho menos. Es nuestra condición de mujeres, a las que se la ha grabado a sangre y fuego que la carga de los hijos, del hogar y mil cosas más están en sus espaldas. Si a ello sumamos el trabajo y las responsabilidades fuera del hogar el plato de insatisfacción está servido.

    Blue Mary, cierto, mi bienestar será su bienestar. Eso lo aprendí pronto, fue una gran lección que tuve que aprender cuando mi hijo contaba 2 años. Pero el equilibrio no es sólo mental, si así fuera lo hubiera conseguido sin dar pasos atrás.

    Liz, las lamentaciones sirven para liberar la presión que sentimos en el corazón a veces. Eso de asumir y callar no es lo mío y yo invito a todas las mujeres que se sientan así a sacar lo que llevan dentro. No se trata de aceptar, sino de intentar cambiar. Y para eso lo primero es gritar y decir que esto no tiene por qué ser así.

  • Reply Belen Pardo 2 abril, 2015 at 06:45

    Marisunflowers, sí es verdad, todo en la vida pasa. He vivido situaciones qu no deseo a nadie, pero pasan, porque el tiempo todo lo cura. Pero detesto sentir esa sensación de impotencia y disconformidad a todas horas. Y en eso es en lo que deseo centrarme, en conseguir que esos sentimientos desaparezcan.

    Suegra estresante, agradezco tu nota discordante. Verás yo no me quejo de de pasear a mi niño, de llevarle al parque, a sus extraescolares, al cole, que va!!! Para mi eso es perfecto y me encanta. Y ahora que se está haciendo mayor y va teniendo esos coletazos de independencia me doy cuenta que tengo los días contados en este sentido. E intento aprovechar al máximo. Mi queja no es por ser madre mi queja es porque ser madre nos aboca a ocuparnos de todo, a currar dentro y fuera de casa como puñeteras esclavas, porque se supone que es "nuestra misión". Y no oiga, yo me ocupo de mi hijo y disfruto con él bien agusto, pero el resto, el resto son añadidos que nos van cayendo del cielo sin pedirlos y sin desearlos.

    Las cosilas de Carmen, sí hay que salir del bucle, siempre salgo no creas. El problema es que como las cosas no mejoran pues se vuelve a caer. Y al final somos una ruleta rusa emocional.

    Arual, gracias por estar ahí en las luces y en las sombras. Y ánimo para el papi, espero que pronto todo mejore. Un beso.

    Elena, no aspiro a un equilibrio estático porque como bien dices no existe, es continuo movimiento. Y nos pasamos la vida haciendo malabares para conseguir no caernos del cable. Voy corrigiendo sobre la marcha, compensando, como muy dices pero la barra que me ayuda a seguir encima del cable es lo que me descompensa. Y no quiero asumir que me voy a caer, pero tampoco quiero tener la sensación de miedo continuo por falta de seguridad. No sé si me explico. Equilibrio sí, pero un poco de estabilidad también. Un beso.

    Annabel Verneda, pues yo creo que el problema no está en la crianza, sino en los añadidos a la misma. Criar nos hace felices, eso no vamos a negarlo. Pero la crianza viene con una mochila que suele ser la que no nos gusta. Y en vez de repartir el peso con nuestra media naranja nos empeñamos en aceptar que la mochila la llevamos sólo nosotras. Ahí radica el quiz de la cuestión, o al menos así lo veo yo.

    Vanesa Pérez Padilla, la renuncia amiga, la renuncia. Tu caso, como el mío hace un tiempo, viene protagonizado por la renuncia. Y eso ha determinado todo lo demás. Por desgracia no nos damos cuenta que ese sacrificio (hecho por amor y conste que lo volvería a hacer)tiene un precio. Y el precio, siento ser tan dura, es nuestra cordura. Un beso, con todo mi cariño.

  • Reply Lucelly 4 abril, 2015 at 16:18

    Hola, hace mucho tiempo seguía tu blog, cuando mi primer hijo estaba pequeño, hoy tiene 8 años y tengo una niña de casi 4 años…. Desde hace mucho me sentí identificada contigo, mi primer hijo fue de alta demanda, y muchas vivencias que relatabas,hoy me acorde de tu blog y regresé y me siento de la misma forma.

    <<<<>>

    Son de los peores momentos en la maternidad, para mi todo se resume en CULPA Y FRUSTRACION, tengo mi oficina laboral en casa y mi trabajo me absorbe mucho, ademas como dices a quien pedir ayuda y ni hablar de contratar a alguien, al final del dia sin animo de jugar o pasarla bien.

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