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Mujeres blanditas y mujeres todoterreno

20 noviembre, 2014

Tengo la firme creencia que las mujeres somos unas lobas, fuertes, feroces y hasta despiadadas. No está mal cuando el tema lo enfocamos a defender lo que es nuestro, proteger a nuestras crías, etc, etc. El problema es que, a veces, también nos comportamos como unas auténticas lobas con otras mujeres. 
La empatía brilla por su ausencia en ciertas ocasiones. Ayer mismo al finalizar mi tarde de amigas y café una de ellas me contaba de su sobrina. La muchacha, después de mucho esperar, está embarazada. Y, como a tantas mujeres le sucede, tiene unas horribles náuseas que no logra controlar ni tan siquiera con medicación. Y por ello ha cogido unos días de baja, porque la chica no debe encontrarse muy allá. Las palabras de mi amiga fueron: «me parece a mi que esta niña es muy blandita«. 
Mi amiga es un cielo y yo sé que no lo dijo con mala intención. Pero ella está dentro de la categoría que yo denomino mujeres todoterreno: aquellas que no piensan mucho en sí mismas, y todo lo que les pase a ellas puede esperar. Mujeres que cuidan de los suyos sin pensar en nada más, relegando incluso su bienestar. Será por eso, digo yo, que piensa que su sobrina es blandita por coger unos días de reposo hasta encontrarse mejor. 
Pero esto es algo muy habitual que las mujeres, todas en algún momento, hacemos. Por norma general solemos ser muy fuertes, rudas a veces. Aunque cierto es que no todas somos iguales. Y entre nuestro género es muy habitual el «y yo más«. Y después de ser madres, ¡mucho más!
Es como si la maternidad nos concediera un postgrado en la vida por el que nos sentimos capaces de juzgar a las demás mujeres. Muchas, de hecho, si han tenido un horrible embarazo, un mal parto, una tremenda cesárea, una lactancia del infierno, una crianza dura, etc, etc, etc, se ven en la necesidad de restregar en los morros sus desgracias y su aguante a las demás. Y tienen preferencia por aquellas mujeres que han tenido la fortuna de tener maternidades más relajadas o sosegadas. 
Por suerte, no se puede generalizar pero no son pocos los casos con los que me he topado. Creo que somos muy duras a la hora de juzgar a nuestro género, ¿no os parece? Quizá mi amiga podría haber empatizado más con su sobrina, hablar con ella para saber qué síntomas tiene, si puede comer, si se marea, si quiere que le lleve algún tupper con comidita casera o darla algún consejo para intentar mejorar su malestar. En lugar de eso, la juzga y da por hecho que quizá la maternidad le viene grande. 
¿Somos las mujeres muy duras con nosotras mismas? ¿Has recibido la dura crítica de otra mujer? ¿Cómo te has sentido?
Os propongo un ejercicio para hacer con otras mujeres, amigas, conocidas, vecinas, familia. Cuando sintamos la necesidad de juzgar hagamos un corazón como en el de la imagen del post. ¿Os atrevéis? 🙂

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10 Comments

  • Reply Historietas de mama 20 noviembre, 2014 at 09:04

    Cada ves me doy más cuenta de lo importante de ponernos en la piel del que tenemos enfrente siempre, siempre y siempre. Si lo hiciésemos, estoy segura de que habría muchos más corazones. ¡Yo me atrevo!

  • Reply Silvia 20 noviembre, 2014 at 12:40

    Bueno, pues yo estoy en parte de acuerdo contigo y en parte no. Estoy de acuerdo en que la empatía es la asignatura pendiente de nuestra sociedad. Vamos a toda velocidad por la vida, sin darnos cuenta ni interesarnos de quién camina a nuestro lado y eso deberíamos trabajarlo más.
    Pero también es cierto que hay mucha gente quejica que precisamente no empatiza con quién habla y va soltando sus quejas a diestro y siniestro sin pensar en los demás.

    Probablemente tu amiga, la que ha dicho "que blandita" ha tenido que soportar un embarazo espantoso, quizá de riesgo, con dolores o mucho miedo y está un poco hartita de oír quejas de otra embarazada a causa de las náuseas que encima es algo normal. Quizá piense que ojalá ella hubiera podido quejarse sólo por náuseas… Es como si me quejo del catarro común de mi hijo delante de una madre que tiene al suyo ingresado por neumonía. ¿Quién es la que tiene poca empatía en este caso? ¿La que se queja o la que suelta una bordería ante la queja ajena?
    O a lo mejor tu amiga tuvo que suplir la baja por náuseas de una compañera de trabajo y durante un tiempo estuvo hasta arriba de curro, sin ver un duro de más y sin poder disfrutar de sus hijos y le pone de mal humor recordarlo.
    O a lo mejor simplemente desconoce que las náuseas y vómitos en el embarazo pueden ser muy jorobados.

    Con esto quiero decir que hay muchos prismas diferentes desde el que mirar las cosas y a veces la falta de empatía no viene de quién dice "y yo más" o del que aparentemente no escucha o infravalora a quién se queja sino, precisamente, del que se queja sin pararse a pensar un segundo con quién está hablando.

    Siento el testamento pero me has hecho reflexionar!
    Besitos guapa mía!

  • Reply Merce 20 noviembre, 2014 at 14:45

    Creo que Silvia ha dado en el clavo, hay que analizar lo que está detrás de esas mujeres.

    Yo, a veces, soy blandita y a veces todoterreno (porque no me queda otra), imagino que igual que todas.

    Sin tribu cercana, he sacado como he podido las castañas del fuego y no he ido llorando por las esquinas.
    Claro que cuando oía a otras quejarse de lo "duro" que era todo y ellas tenían tuppers y ayuda materna, señora que iba a limpiar y mil cosas más, en esos momentos he pensado que ellas un poco "flojitas"

  • Reply Drew 20 noviembre, 2014 at 15:17

    Yo, como madre que pasó un embarazo con nauseas horribles hasta el último dia, empatizo con la sobrina. Las nauseas en el primer trimestre serán normales hasta un punto, pero a veces son excesivas, la medicación no hace nada y, como en mi caso, no se pasan y te tiras así 9 meses, que son muchos. Y encima como se supone que "es normal" cuando te quejas es por nada. En mi opinión tienes mucha razón Belén, a mi una de las cosas que me ha enseñado la maternidad es a juzgar mucho menos, antes era bastante más bocazas.

    Besos

  • Reply Mo 20 noviembre, 2014 at 17:27

    Yo estoy con Drew, desde que soy madre empatizo más con otras mujeres (y diría que con cualquier ser humano). Eso no quita que a veces una caiga en el critiqueo fácil, que parece que lo llevamos todos en los genes, pero trato de evitarlo.
    Besos!

  • Reply Martuxi 21 noviembre, 2014 at 01:16

    Creo que en esta sociedad hace falta una dosis de bastante empatía. Hay que pensar que cada uno tiene sus problemas y sus historias, y son importantes para quien las pase. Puede ser náuseas, que te pique un ojo o lo que sea. Esa persona piensa que es su problema y punto. Evidentemente siempre hay cosas peores y problemas mayores pero para esa persona ese determinado problema es importante y eso es lo que cuenta.

    Tengo un bebe de seis meses y cuando nacio y tras llevármela a casa, tuvo que ingresar con cinco dias por la bbilirrubina alta. Pertenezco al rango sanitario, se que normalmente ni es grave y con un par de días bajo luces en la incubadora se soluciona, pero para mi esos dos días fueron horribles. Sabía que saldría pronto en comparación con muchísimos bebés que estaban ingresados en neonatos con patologías peores que la de mi bebe. Pero para mi en ese momento era lo peor de mi mundo y esos son sentimientos que no se pueden cambiar.
    Siempre va a ver cosas peores que las de una, así que por regla de tres nadie del llamado primer mundo se debería quejar, porque imagínate un país en guerra o pobreza extrema. Ellos pensarían " que flojitos estos". Pues no, cada uno tiene sus cosas y lo que es una tontería para uno, para otro puede ser algo totalmente importante.
    Así que tras la pedazo parrafada que me acabo de meter, intentemos un mundo mejor y con más empatía. 😉

    Besos

  • Reply Mama gnomo 21 noviembre, 2014 at 06:35

    La peor mi suegra. Entiendo que ella al ser madre de un autista sea una superhéroe pero a mi no me deja vivir jejeje sí no duermo, ella lleva 30 años sin dormir. Sí estoy cansada, ella lleva 37 años trabajando fuera y dentro de casa. Sí me compro ropa, derrocho. Sí… Es insufrible!! Ella no empatiza un ápice pero tampoco se queja. Es una ironwoman que no se da cuenta de que yo también lo soy pero por suerte no me ha puesto la vida una prueba tan dura como la suya, me ha puesto otras que ella considera que no lo son. Ea!

  • Reply xikimami 21 noviembre, 2014 at 08:58

    Yo trabajo en una oficina con 6 mujeres y cuando me quedé embarazada, los primeros comentarios desagradables vinieron de ellas…
    No poder beber ni agua porque las náuseas te matan es horrible, pero no tener el apoyo de los demás y tener que vomitar con vergüenza porque te están criticando es mucho peor.
    Yo, que la empatía es mi bandera…

  • Reply Monstrua 21 noviembre, 2014 at 10:58

    Yo siempre pienso que, en ese sentido, las mujeres somos lo peor. Es cierto que podemos ser muy empáticas, pero nos encanta buscarle los tres pies al gato y darle vueltas y vueltas a las cosas. Claro, en eso incluimos a las personas y los juicios que tenemos sobre ellas.

    En eso, nos llevan ventaja los hombres, que se dejan de tantas chorradas y van más al grano. Y si tienen que decir algo claramente, lo dicen y ya está.

    Somos distintos, está claro.

  • Reply planeandoserpadres LTR 21 noviembre, 2014 at 11:06

    Yo reconozco que soy de esas todoterreno que no me concedo ni un minuto de descanso, que quiero sacarlo todo adelante yo sola y sin la ayuda de nadie Y claro, también debo admitir que soy bastante mal bicho con las blanditas. Empatía tengo, y mucha, soy muy capaz de salir de mi cuerpo y ponerme en la piel del otro antes de juzgar. Pero es que muchas veces te encuentras de frente cada quejica, cada energúmeno (macho y hembra) que tratan de dar pena por todo y de querer que los astros se congracien en su favor para alcanzar lo mismo que otros con la ley del mínimo esfuerzo, que eso es algo que no soporto.
    Yo empatizo, pero escuchar penas y desgracias ajenas me cuesta mucho.

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