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Ojos que no ven corazón que no siente

28 noviembre, 2013

Aunque en esta ocasión ha tardado, ¡el otoño siempre llega! Y como era de
esperar lo ha hecho de golpe y sin miramientos. Frío por doquier, heladas
matutinas y algún catarro son ya nuestros fieles compañeros.
Y los niños
se quejan, al menos el mío lo hace: “mamá
qué rollo que haga frío, yo quiero que siga siendo verano
”. Y aunque soy
una madre empoderada…. No soy
todopoderosa y por el momento no puedo yo manejar las estaciones del año a
nuestro antojo –ay si pudiera-.

El caso es que cuando llegó el, deseado por
unos y temidos por otro, frío mi
niño decidió rebelarse contra él. ¿Qué hizo? Pasarse una semanita saliendo al
recreo en mangas de camiseta, todo recio él. Consecuencia: catarrazo al canto.
Era inevitable. Pero como ya es mayor y debe ser que los virus rebotan, el
moqueo y malestar duró un par de días tan solo. Sigue leyendo.

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