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Primíparas y secundíparas, iguales pero diferentes

11 noviembre, 2011

Tengo la suerte de tener cerca mío muchas amigas embarazadas. La verdad, me emociona mucho verlas así, disfrutar de su situación, emocionarse al ver crecer sus barrigas, llorar de emoción con sus ecografías. Me encanta la maternidad, la propia y la ajena.
Algunas de estas mujeres son madres primerizas y otras están esperando su segundo o incluso tercer hijo. En todo los casos se vive un emoción sin igual, pero veo grandes diferencias en los sentimientos de unas y otras.
La ilusión de ver el positivo en el test por primera vez, de tocarse el vientre y “creerse” que hay vida en tu interior, la sorpresa y descubrir el miedo, ese miedo que ya no se va nunca, el miedo de la madre que quiere proteger a su cría por encima de todo. La primera vez que una se queda embarazada, que se siente madre, es especial, es una experiencia inigualable, es un auténtico despertar. Te sientes diferente, sabes que algo ha cambiado, te sientes distinta, más segura de ti misma, más guapa, una sonrisa asoma siempre en tu boca e incluso te dan ganas de gritar a los cuatro vientos tu felicidad, tu dicha, tu embarazo.
Muchas mujeres sienten que no saben qué deben hacer, se sienten incluso desvalidas o temerosas. Comienzan las dudas “¿sabré ser una buena madre?“, “¿qué haré con mi trabajo?“, “¿cómo nos organizaremos cuando nazca?“, “¿le daré el pecho?“…. todo son incertidumbres. Hasta las mujeres que más se han preparado (si es que eso puede hacerse) para la maternidad tienen miles de dudas y miedos cuando se han quedado embarazadas.
Una buena amiga, me ha dado la gran noticia de su embarazo. Una noticia que me ha hecho muy feliz, ya que es un embarazo fruto de un amor maravilloso. Me confesaba sus temores, y no la he dicho lo que debe o no debe hacer, mi “no-consejo” ha sido que permita a su lado primitivo salir, que sienta y siga sus instintos, que se aleje de consejos, de lo que se supone “debe” hacer y se deje guiar por esa mujer interior que hasta ahora estaba adormecida, es hora de que ELLA despierte y la enseñe. Sinceramente pienso que si todas nosotras nos sentáramos a escuchar nuestra parte más animal e instintiva viviríamos nuestro inicio de la maternidad de una manera más plena, más viva, más feliz.
Después tengo a esas amigas y mujeres conocidas que están experimentando de nuevo la dicha de la gestación. Mujeres que ya saben lo que deben esperar, que ya conocen su cuerpo, que ya han parido. Las hay muy seguras, muy valientes, sabiendo lo que den hacer, lo que pueden esperar. Y las hay con más miedo incluso que en el primer embarazo fruto de una mala experiencia. Pero en todas ellas veo una sabiduría diferente. Solo hace falta seguir escuchando a la mujer primitiva. Honestamente creo que en demasiadas ocasiones la hacemos callar, la escondemos y no la tenemos en cuenta. Ella es sabia, lleva con nosotras miles de generaciones, su poder es el conocimiento, el saber de millones de mujeres que parieron y fueron madres antes que nosotras. Es el saber colectivo, el poder de nuestro género. ¿No creéis que lo desaprovechamos?. Nos hemos vuelto tan sociales, tan predecibles, que nos olvidamos que en el fondo somos animales mamíferos y nos reproducimos como tales. Por mucho que rodeemos la maternidad de asepsia, de hospitales, de control, ser madre es una acto de amor, es un acto salvaje y hermoso que merece la pena ser vivido por todas nosotras.
Y en estas madres secundíparas veo dudas similares también. Una de las que más se repiten es “¿querré a este hijo como al primero?“. Cuando una es madre por primera vez, cuando despierta a la maternidad, el amor que se siente por ese hijo es inigualable, y realmente pensamos que debe ser imposible querer a otro ser tanto como a ese primer hijo. Yo no tengo experiencia en esto, pero por mi observación, creo que no hay nada que temer. Con el primer hijo tienes tanto tiempo para contemplar tu barriga, sentarte y sentirle moverse, se crea un hermoso vínculo desde muy temprano pues tienes tiempo para hablar con él, escucharle, observar cómo se mueve, como reacciona a ciertos estímulos. Nos imaginamos cómo será, a quién se parecerá, cómo será cuando le tengamos en brazos….
Con el segundo no tienes tiempo para nada. Aparte de todo lo que antes tenías, trabajo fuera y dentro de casa, ocupaciones varias,…., tienes un pequeño que reclama toda tu atención y casi todo tu tiempo. No tienes casi ni un minuto para prestar atención a ese ser que crece dentro de ti. Al final del día te tumbas, agotada y le dedicas un rato, pero siempre mucho menos que al primero. El vínculo se crea más tarde o muchas veces no es tan intenso. El tiempo es un tesoro. Ahora ya no imaginas a quién se parecerá, o como será, pues ya tienes un referente, el primer hijo.
Pero a pesar de todo, cuando pares a tu bebé, la explosión, la magia vuelve a producirse, la oxitocina te invade y en consecuencia el amor también.
Convertirse en madre es una experiencia maravillosa, disfrutadla.

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19 Comments

  • Reply Marta 11 noviembre, 2011 at 10:04

    ¡¡Qué razón tienes!!
    Tu no-consejo es el mejor que yo he oído en esta experiencia de empezar un camino tan desconocido. Te dicen de todo pero jamás te invita nadie a 'sentir'. En otras etapas y momentos clave de la vida, tengo el recuerdo de que el temor a lo desconocido me ha apartado de disfrutar. luego me he arrepentido pensando… si volviese a vivir ese momento lo haría sin miedo. El miedo tuvo mis sentimientos bloqueados: para no sufrir… preferí no sentir.

    Y creo que esto viene influido por lo poco preparados que estamos a afrontar la incertidumbre. Somos de una generación o civilización en la que el ser humano lo controla 'todo', o eso creemos. queremos controlar nuestros planes, nuestra preparación, nuestro diseño familiar, nuestras decisiones… planificamos la maternidad, decidimos cuándo, decidimos cómo… Y de pronto, desde la búsqueda de tu primer hijo, te encuentras sumergida en la incertidumbre de que hay algo, más grande que tú, que va tener en sus manos todo el azar que rodea la vida. No sabes si 'te quedarás', si no, si eres fértil, si no, si tendrás que esperar mucho… lUego cuando sale el positivo enseguida te asustan… "un porcentaje muy alto de embarazos se pierden"… "no lo comuniques aún". "espera a la visita médica", "espera a la primera ecografía"…

    Al final la sensación que tienes es que siempre habrá 'algo' detrás que te asustará y te servirá de excusa para NO SENTIR tu presente. Y yo estoy tratando de seguir tu 'no-consejo' y romper esta dinámica.

    Me resulta muy difícil. Siempre he sido muy planificadora y muy temerosa. No he confiado en la naturaleza… pienso que mi cuerpo no será capaz de obrar este milagro… algo haré mal, me equivocaré… soy demasiado inexperta…

    Pero no quiero perderme el primer trimestre pasando miedo. No quiero 'TENER' que no creerme mi embarazo por miedo a perderlo. Es como si tuviese que estar distanciándome de él para que si ocurre… no me duela.

    ¿cómo puede ser el cerebro tan tirano?

    en fin, espero que al menos gracias a estas reflexiones pueda encontrar un punto en el que el susto no lo domine todo. quiero sentir alegría y mucha plenitud, pero esa sombra de los temores es demasiado densa y es difícil combatirla.

    Muchas gracias por este post dedicado a todas las futuras madres.

    muaks.

  • Reply MisMellis 11 noviembre, 2011 at 10:13

    Me ha gustado tu post… solo he sido madre una vez (aunque por partida doble), debido a que fué por ovodonación no volveré a serlo, pero recuerdo esa etapa como la más maravillosa del mundo y si pudiera ser volvería a repetir una y mil veces.
    Intenté rodearme de gente positiva y evité los típicos comentarios que te hacen sobre partos y embarazos traumáticos…
    Me has hecho recordar esa etapa…

  • Reply LAKY 11 noviembre, 2011 at 10:19

    Te puedo asegurar que al segundo se le quiere tanto como al primero. En mi opinión, el amor de madre es infinito.
    Besos guapa

  • Reply Leia Organa 11 noviembre, 2011 at 10:43

    Con lo dura que esta siendo la semana, con los sinsabores que llevo… me has "recordado" esos momento mágicos y maravilosos pre-PequeñoJedi, y aquí sola en mi despacho me he echado a llorar.

    Gracias por este maravilloso post, es para enmarcar. De verdad, gracias!

  • Reply etiKeta 11 noviembre, 2011 at 11:34

    Yo tengo el temor contrario! No dejare de querer al primero para querer al segundo?

  • Reply Suu 11 noviembre, 2011 at 12:45

    Gran post, pero lo que te puedo afirmar es que ese vínculo se crea y muy fuerte tanto o más que con el primero. Porque ya estás más segura y quizá disfrutas más de la maternidad.

    Yo quiero a mi hijo como a mi hija y también me preguntaba si le querría tanto y sí, le quiero tantísimo como a su hermana.

    Gran no-consejo.

  • Reply Silvia 11 noviembre, 2011 at 12:48

    Qué bonitas reflexiones Belén!
    Yo también me he preguntado algunas veces si a un segundo hijo se le querrá igual que al primero, o incluso al revés: si la "novedad" de un segundo hijo hará que nos olvidemos del primero. ¡Qué locura!

  • Reply Mamareciente 11 noviembre, 2011 at 12:48

    Justamente eso me preguntaba yo en el blog hace unos meses :; querré a este hijo como al primero?
    Desde luego que sí!
    pero como bien dices la maternidad es diferente pq aunque cada hijo es distinto, la mamá tiene muchas más seguridad en sí misma y va "sobre terreno conocido".
    un abrazo
    por cierto, me has dado una idea para una entrada, respondiendo a la pregunta del principio 🙂

  • Reply Arual 11 noviembre, 2011 at 13:42

    Tienes un premio en mi blog querida.

  • Reply Mo 11 noviembre, 2011 at 17:00

    Me encanta tu post de hoy. Yo me emociono muchísimo cuando sé que alguna amiga o conocida está embarazada. Siempre es una noticia muy especial…
    Hace poquito tuve un sustito y pensé que me había quedado embarazada (le dediqué un post al tema hace unos días), y una de las cosas que se me pasaban por la mente era lo que comentas, me daba miedo no querer tanto a un segundo hijo como quiero al primero…
    Por cierto, yo también te he dejado un premio en mi blog!

  • Reply Mamá 11 noviembre, 2011 at 17:30

    Perfectamente descrito! Gracias, como siempre, por contar las cosas tan bien, y gracias, sobre todo, por toda la ayuda y la atención que me estás dando y por acompañarme en este viaje de gestar y parir a mi segundo hijo! besos wapa! Begoña

  • Reply teresavet 11 noviembre, 2011 at 19:29

    Yo también estoy rodeada de amigas embarazadas, y ¡es genial!
    te hace revivir tu embarazo, los sueños, las ilusiones… y también las falsas percepciones, y esas ideas que uno tiene tan claras, hasta que te colocan al bebé en los brazos y todo cambia…
    Supongo que si tengo otro, tendré más confianza en mí misma, ya que por lo menos tendré una idea algo más clara de lo que es la maternidad, y por lo menos esos primeros meses de "aterrizaje" no serán tan duros

  • Reply Carol 11 noviembre, 2011 at 21:35

    Me ha encantado el consejo que le has dado a tu amiga.
    Es verdad que muchas veces escondemos esa parte instintiva y animal de nosotras que nos ayudaría a resolver muchas cuestiones.
    Creo que yo también me preguntaría si podría querer a otro hijo igual a mi pitufa.
    Un besazo

  • Reply Sandra 11 noviembre, 2011 at 22:27

    Quererlos los queremos a todos por igual pero nuestra relacion con ellos es diferente. Toda la atención que le presté a mi primer hijo por razones prácticas no se la puedo dar a mi hija pero tiene otras cosas que el mayor no tuvo. Son situaciones diferentes pero ni mejores ni peores

  • Reply lamamadeunabruja 12 noviembre, 2011 at 15:34

    Pues yo mi segundo embarazo lo estoy viviendo con más temor, sé más cosas y eso me hace darle más vueltas a todo. Después de parir a la bruja decidí que si me volvía a quedar embarazada quería vivir ese embarazo más conscientemente, disfrutarlo más,… sin embargo es imposible, ella me consume casi todas mis fuerzas y aunque yo no pienso si le querré igual sí que pienso mucho más en cuestiones prácticas, en como nos organizaremos,…
    La verdad es que un embarazo es tan diferente a otro aunque lo vivas con la misma ilusión.
    Besos

  • Reply Belissa 12 noviembre, 2011 at 20:32

    Me encanta tu no-consejo. Ojala hubiera recibido yo alguna de esas palabras. Ahora que mi niña esta aquí veo que no me dio tiempo a disfrutar de como crecía dentro de mí. Suerte que puedo disfrutar de ella ahora que está conmigo

    Saludicos

  • Reply Belen Pardo 13 noviembre, 2011 at 09:02

    Marta, corazón, no te prives de esta experiencia inigualable. Es la hora de ser feliz, de vivir intensamente estos primeros momentos, porque son únicos, irrepetibles, son tuyos y de tu pareja, no permitas que nadie te los arrebate. Siente, disfruta, y si algo ocurriera,…., ya tendremos tiempo de lamentar. Pero no dejes de ser feliz por miedo.

    MisMellis, tienes mucha razón, positivismo a tope, personas que te transmitan energía limpia. Enhorabuena por ese fantástico embarazo y tus dos pequeños.

    Laky, tienes mucha razón, el amor de madre es infinito 🙂

    Leia Organa, gracias a ti cielo por leerlo. Me alegra que te haya gustado. Ánimo con la semana.

    etiKeta, tienes razón, es otro temor muy típico, pero como bien dice Laky, el amor de madre es infinito 🙂

    Suu, es cierto, una vez que una mujer es madre y sabe lo que es se disfruta muchísimo más de la maternidad, una es más consciente y se vive más intensamente.

    Silvia, son locuras sí, pero nos lo preguntamos, es casi inevitable.

    Mamareciente, espero con ganas tu post 🙂

    Arual, mil gracias corazón.

    Mo, qué cosas, desde el primer momento esas dudas nos asaltan verdad?? Mil gracias por tu premio. Te sigo.

    Mamá, gracias a ti 🙂 Besos

    teresavet, desde mi inexperiencia, pero basándome en lo que veo, esa seguridad que comentas debe ser real. Aunque siempre hay un punto de temor, pienso que esa sensación de "no sé nada y ahora qué hago" cuando te ponen a tu primer hijo en el regazo, no se debe tener con el segundo.

    Carol, nuestra parte primitiva, nuestra conciencia de género ha sido tan tapada y apartada que es normal que dudemos de nosotras mismas cuando llega el momento. Convertirse en madre es un acto puramente salvaje, y no estamos preparadas ni hemos sido educadas para ello.

  • Reply Belen Pardo 13 noviembre, 2011 at 09:04

    Sandra, es cierto que las relaciones son diferentes, los momentos cambian, tu cambias, ….. pero como bien dices ni mejores ni peores tan solo diferentes.

    lamamadeunabruja, supongo que vivir un embarazo con un terremotillo al lado no debe ser sencillo. Pero no tengas miedo, y el tiempo que puedas "dedicarle" a tu nuevo hijo mientras esté en tu vientre, que sea sin temores. Es normal pensar en cuestiones prácticas, quien no lohace! pero estoy segura que os apañaréis estupendamente.

    Belissa, a veces nos damos cuenta a posteriori de que podíamos haberlo hecho mejor. Pero eso también nos hace crecer a nosotras. Es normal cometer errores desde la inexperiencia.

  • Reply Mamá (contra) corriente 13 noviembre, 2011 at 22:05

    Muy bonito todo lo que has escrito, lo comparto plenamente.

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