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Pros y contras de trabajar desde casa

13 abril, 2015

No sé cuántas veces me han dicho eso de “trabajas desde casa, ¡¡qué suerte!!” Y sí, algunas veces es una suerte. Pero no es oro todo lo que reluce y no lo digo yo, en esto coincidimos muchos de los que desempeñamos nuestra jornada laboral al amparo del hogar. 
Así que se me ocurre hace una lista de pros y otra de contras y os animo a alimentarla. A vuestros ojos qué es lo mejor y lo peor de trabajar sin salir de casa. Aquí os dejo mis listas.

Lista de pros

  1. Flexibilidad horaria en la mayoría de las ocasiones. Si te gusta madrugar puedes ponerte el reloj a la hora que canta el gallo. Y si eres de hábitos nocturnos puedes trasnochar agusto. 
  2. El ritual de elegir el modelito del día/vestirse/pintarse te lo puedes saltar. Un gran alivio, al menos para mi.
  3. En consecuencia, ahorras dinero en ropa. No es que te valga cualquier cosa, pero cuando trabajas en la oficina una debe mantener la apariencia 😉 
  4. ¿Un día de catarro? Siempre puedes llevarte el portátil a la cama.
  5. Ayuda a conciliar trabajo/familia.
  6. Si el niño se pone malito, no tienes que elaborar un plan estratégico para dejarle con “alguien” antes de irte a trabajar. 
  7. Si el niño sigue malito, puede quedarse en casita recuperándose evitando así las indeseables recaídas. 
  8. En caso de vacaciones escolares, días libres porque sí o similar, no problem, mami está en casa.
  9. Si los críos van siendo mayorcitos, entienden que te toca currar y hasta puedes sentarte al ordenador con ellos por casa (consejo, si no tienen hermanos, como en mi caso, llévate a un amiguito a casa y así podrás acabar eso tan urgente que tienes que entregar).
  10. Los mensajeros te adorarán porque te pillan en casa a la hora que pasan (es decir, a la hora que a ellos les da la gana).
Lista de contras
  1. La flexibilidad implica que muchos días estás pringada hasta las orejas porque parece que no acabas nunca. Un ratito por la mañana, otro ratito después de comer, entre cole y actividad extraescolar o si algo falla, ya si eso acabo por la noche. Lo dicho, todo el puto día pringada.
  2. Como te despistes andas en pijama todo el día. Y eso va fatal para la autoestima. Mirarse en el espejo a la 1 de la tarde y ver la pinta de recién levantada no mola nada.
  3. Puedes acabar de uniforme a elegir entre pijama-bata o chándal.
  4. Si te pones enfermo, te fastidias, como estás en casa, puedes trabajar hasta sentado en el WC. 
  5. La conciliación, osea atender y cuidar de tus hijos, recae enteramente a tus espaldas. Como estás en casa…..
  6. Si los niños caen enfermos, prepárate a aprovechar las noches a saco porque serán los únicos momentos que tengas disponibles para sacar tu trabajo adelante. 
  7. ¿Vacaciones? lo mismo te digo, las noches serán tu espacio vital y sin copas, ¡que conste!
  8. La soledad. Hay días que hasta que tu pareja no llega a casa no hablas con ningún adulto. No vale whatsupp, chats, ni redes sociales. El café entre compañeros, el cotilleo de la oficina, las reuniones, el interactuar con el mundo vaya, eso se echa de menos. 
  9. Es difícil superar la tentación de atender otras tareas, especialmente las domésticas. ¡No vale hacer un descansito para poner la lavadora!
  10. Algunas personas no entienden que trabajar desde casa no implica estar siempre disponible. Aunque estés en casa, tienes una jornada de trabajo como todo el mundo que ha de ser respetada. 
En mi caso adaptarme a esta modalidad de trabajo no fue sencillo. Pero ya llevo un tiempo y me he impuesto unas normas que intento no saltarme para poder aprovechar al máximo mi jornada laboral cada día y seguir siendo una persona cuerda. 
  • El pijama no es aceptado como vestimenta de trabajo. Me levanto muy muy temprano. Y lo único que me permito hacer en pijama es desayunar mientras organizo mi agenda del día. Después ducha y ropa de calle. 
  • El tener que llevar al niño al colegio te obliga a vestirte claro. ¡Pero me niego a ir cada día en ropa de deporte! Intento no caer en el chándal o en la falta de cuidado. No me niego un brochazo  o un poco de color en los labios. Y salvo algún mal día, pelo limpio y arreglado. Eso de todo vale es mejor desterrarlo.
  • Madrugar mucho me permite sacar una hora o más para organizar mi agenda y mi jornada. De este modo, nada más dejarlo en el colegio puedo dedicarme de lleno a las tareas del día sin más distracciones. 
  • El grueso del trabajo lo hago mientras Rayo está en el cole. 
  • Imponerse un horario fijo (aunque abierto a la flexibilidad según las necesidades de cada día) es fundamental. En ese horario no caben distracciones. Prohibidas tareas domésticas. De eso ya te encargarás -o tu pareja- más tarde. 
  • Al menos una vez en semana intento tomarme un café o lo que se tercie con mis amigas para tener ese momento social que no se tiene trabajando de este modo. No es difícil si las madres de los amigos de tu hijo son tus coleguitas. Los niños juegan, las madres compartimos un café y todos tan contentos. 
  • Las tareas domésticas son compartidas porque, aunque en casa, también trabajo. Aún así, al final asumes más. Y la señal de que te estás pasando es que te desmoronas. En ese momento hay para parar, reorganizar y delegar.
Es vuestro turno, ¿algún pro o contra que consideréis debamos añadir? Y alguna norma que seguís a rajatabla en vuestro día a día que os hace más sencillo el trabajo?

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11 Comments

  • Reply Tricius 13 abril, 2015 at 06:00

    Que bien lo has explicado, punto por punto tal y como lo vivo en mis propias carnes.

    En mi caso el tener a la peque en casa las 24 horas del día riza el rizo aún más.

    Y si yo al principio iba en chandal pero ahora me he impuesto vestirme y darme unos brochazos para verme con mejor aspecto. Y peco de hacer cosas de la casa entre trabajo y trabajo

  • Reply Amaia Vitoria 13 abril, 2015 at 06:06

    Me ha encantado! Y me he sentido taaaaan identificada! Eres genial! Enhorabuena!

  • Reply Verónica 13 abril, 2015 at 07:46

    No lo podías haber explicado mejor…
    ÇYo me arreglo un poco para llevar a los peques a cole y ya luego me visto " de estar por casa".

    Intento combinar tareas domésticas con trabajo por eso…

    🙂

  • Reply Alejandra BrazosyAbrazos 13 abril, 2015 at 09:27

    Pues estoy totalmente contigo. Yo desde que trabajo en casa también me obligo a estar vestida y arreglada desde por la mañana. En mi caso a veces vienen clientes a verme, lo más que tengo que hacer es cambiarme las zapatillas por los zapatos (porque en casa no soporto llevar zapato de calle) pero no me pilla desarreglada, igual que si tengo que salir corriendo por lo que sea.

    Lo más desagradecido es que nadie valore lo que haces, para la gente de fuera trabajar en casa es sinónimo de no trabajar y eso me toca muchísimo las narices.

  • Reply Paula Fernández Sánchez 13 abril, 2015 at 10:38

    Hola! Soy Paula 🙂 También trabajo desde casa desde que el peque tenía año y medio, y no ha ido a guarde…lo has descrito muy bien! peco totalmente de hacer tareas domésticas en medio! las pautas que te has marcado me parecen súper acertadas, a ver si las pongo en práctica! Creo que desde septiembre que en el nene empieza el colegio, será diferente…aunque para entonces tendré a la recién nacida 😀 Un beso!

  • Reply Drew 13 abril, 2015 at 16:00

    Totalmente de acuerdo. Yo además añadí media hora a media mañana para pegar raquetazos con la Wii, porque si no me pasaba el día sentada. Y a la hora estipulada solo contestaba el teléfono para emergencias.

    Saludos!

  • Reply Confeti en los bolsillos 14 abril, 2015 at 13:04

    Ahí estoy yo también jajaja
    Y menos mal que llevo al peque al cole y me obligo a vestirme xq sino el pijama no me lo quitaría hasta que no tocara día de ducha jajajaja

  • Reply Wendo 14 abril, 2015 at 23:15

    a mi me cuesta mucho trabajo deslindar mis ocupaciones de casa de las laborales pero no cambiaría el trabajo desde casa.

  • Reply Ester Muñoz 15 abril, 2015 at 03:59

    Wow. Este post podría haberlo escrito yo, punto por punto, aunque lo de arreglarme no me ha gustado nunca, asi que solo me arreglo si tengo webconference con algún cliente.

    Yo empecé a trabajar en casa en el 2005, antes de los niños, y ha sido fantástico tenerles conmigo sin guardería hasta que cumplieron el año (despues de eso, sola en casa con ellos no podía hacer nada porque se me subían a todos los sitios… escaladores que son mis niños).

    Yo sí uso descansos para hacer algunas tareas (poner la lavadora, por ejemplo, que es un momento, pero no tender o doblar) pero me pongo límites porque los niños están fuera solamente 4 horas (de 9 a 13) y en esas horas tengo que aprovechar para hacer todo lo que pueda.
    Yo trabajo sola (y estoy sola todo el tiempo en casa mientras trabajo) pero nunca me he sentido sola. Trabajo con un ordenador, y estoy en permanente contacto con mis compañeros via mensajería, whatsapp y similares, asi que no me siento sola (trabajo para una empresa española pero no vivo en España).

  • Reply Carlota 17 abril, 2015 at 13:16

    Yo trabajo tb desde casa, y tampoco me siento sola. Me organizo para, al menos un par de veces en semana, tomarme un cafe al llevar a las nenas al cole con alguna mama-amiga, o al menos estar de charleta, o hago un descanso a media manana para tomarmelo con la vecina. Tambien tengo suerte que las nenas estan en el cole de 9 a 3 y yo soy freelance, sin horario fijo, asi que puedo permitirme elegir que dia trabajar mas y cual menos. Ademas, que aqui, en Inglaterra, hay mucha mas gente en esta situacion y siempre hay alguien disponible para el cafelito.

  • Reply Merlox Gr 24 enero, 2016 at 09:11

    Me parece muy cierto que los trabajadores desde casa tengamos que sufrir horarios infinitos, puesto que tenemos en la cabeza que hay que terminarlo ya

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