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“Quiéreme cuando menos lo merezca, porque es cuando más lo necesito”

28 junio, 2010
Con esta frase Rosa Jové trata el tema de las rabietas de los dos años. Este fin de semana he leído en varios blogs amigos tratar el tema en cuestión. La mayoría lo habéis hecho porque estáis pasando ya por el duro bache, y todo son dudas, temores, incertidumbre.
Me animo a tratar yo también el tema para contar mi experiencia, por si pudiera serviros. En mi caso, y contando mi hijo ya con 3 años y 4 meses, me considero Doctorada en el tema, porque el jodío me las ha hecho pasar canutas. Pero a pesar de los pesares, aquí seguimos vivitos y coleando, más fuertes que nunca, y con unas cuantas lecciones aprendidas.
Como os he dicho muchas veces mi hijo es un niño extremadamente cariñoso, pero también muy dependiente y con un fuerte carácter. Y eso se dejó notar cuando cumplió los dos años. Empezamos a conocer lo que eran las rabietas de verdad, los lloros interminables, los gritos, el “mío”, la mala leche desbordándole por los cuatro costados.
Ya en febrero, al poco de empezar la andadura de este blog hablaba de ello, tras pasar por una de las peores rabietas que ha tenido. Porque según crecen, y tienen más fuerza a veces te montan cada pollo que desearías esconderte en un agujero.
Yo he pasado por las rabietas sin motivo, las que sí tenían motivo, las de tirarse al suelo en el parque, en el banco, no poderle subir al coche de la fuerza que tenía y tener que esperar a que se le pasase mientras se revolcaba en la acera. También por las de pegar y arremeter contra todo lo que se meneaba, incluida mamá. Gritos de desesperación, llantos de pena. En fin, hay una gama tremenda, y ellos son conocedores de todo ese sinfín de expresiones para hacernos entender su ira, enfado, frustración. Y por supuesto, en medio de esa desazón, de esa desesperación que te entra, tienes que soportar los “sabios” consejos de todo chichi pichichi que pase alrededor, desconocidos, amigos, vecinos….. Y eso yo no lo he llevado muy bien.
No se trata de que los niños son egoístas, caprichosos, mimados, consentidos, o que quieren hacernos pasar un mal rato, no se trata de que nos tengan la medida cogida…. esas frasecitas las he oído mucho, por desgracia. Se trata de una fase más en su desarrollo, el querer y no poder, el no entender todo, el no poder expresarse. Y yo me doy cuenta de muchas cosas ahora, cuando ya pasó todo, cuando me puedo sentar con mi hijo tras un llanto (por suerte ahora ya breve) y preguntarle qué le ha sucedido, cuál ha sido el motivo de su enfado. Y entonces me explica que está cansado, que está enfadado, que él quería otra cosa. Pero ahora sabe el origen de su enfado, y ahora entiende mejor las explicaciones que le brindo, intento que entienda que es mejor hablar, contar lo que sucede, en lugar de llorar y enfadarse más y más. Pero claro, esto a un niño de 2 años es difícil hacérselo entender. Pero a pesar de que no me entendía muchas cosas, yo me paraba y le explicaba, le hablaba. Y algo debía entender, porque se quedaba atento mirándome con sus ojos de curiosidad, y se iba calmando poco a poco.
Y en toda esa vorágine de llanto y desesperación reconozco que a veces no he estado a la altura, a veces el cansancio, la verguenza porque estábamos en la calle, el no saber qué hacer, el llevar todo un día de berrinches ha hecho que yo me haya comportado como él o incluso peor. Lo confieso y reconozco no sin pudor, pero aunque soy mamá también soy humana, con mis virtudes y mis defectos, y cuando una está agotada, no sabe como salir de una situación y tu hijo te pone al límite, pues la paciencia es difícil mantenerla.
Es ahora cuando me doy cuenta que si yo hubiera actuado de otra manera en determinadas ocasiones las cosas hubieran ido mejor, si yo hubiera sido más paciente, o más cariñosa, o más comprensiva…… O todo al tiempo.
Me di cuenta de esto que os cuento algo más tarde y entonces puse en práctica los trucos más efectivos:
. No levantar la voz.
. No ignorarle absolutamente.
. Abrazarle, acunarle, besarle.
. No llorar delante de él.
. Sonreir e intentar hablarle con voz suave.
Y si todo ello no vale, esperar a su lado a que se le pase y después abrazarlo. De todo lo que he probado, este sin duda ha sido el mejor de los trucos.
Y sí, aunque parezca mentira, se pasa. No de golpe, pero sí poco a poco. Y cuanto más comprensivos seamos con ellos antes y mejor se pasará. No les vamos a convertir en mimados, egoistas, por quererles cuando peor se portan. Al revés, haremos unos niños cariñoso, confiados, con una autoestima enorme.
Pero es duro, al menos para mi lo ha sido. No he podido evitar gritarle, desesperarme, llorar incluso, no he sabido como reaccionar a veces. Pero afortunadamente el tiempo te da perspectiva y ahora me doy cuenta de muchos errores cometidos y me doy cuenta de que es una fase más, una fase de la que se aprende.
¿Qué hacer cuándo sucede?, pues poco más de lo que he contado. Poco puedes hacer, solo armarte de valor, paciencia y amor. ¡¡Ah!! y muy importante, tener como madre o padre muy claras las cosas y ponerte una coraza para soportar y que te resbalen las opiniones de los demás.

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12 Comments

  • Reply Una mamá (contra) corriente 28 junio, 2010 at 13:30

    Qué gran entrada, Belén!. No puedo poner ni un pero, estoy totalmente de acuerdo. Ahora, lo difícil es poner esto en práctica, porque como dices, no somos perfectas, y porque la sociedad sigue esperando otras cosas como "mano dura".

  • Reply Belen Pardo 28 junio, 2010 at 13:32

    Gracias Mamá cc. Mira no hace mucho hubo una señora mayor, de unos 70 años que en el mercado me paró y todo y me dijo, "dos buenas bofetadas y verás que rápido se deja de reir de ti", ¡¡qué cosas!!.

  • Reply Mamareciente 28 junio, 2010 at 13:46

    Como todo, qué diferente es leer sobre este tema sin más, a leer cuando lo estás viviendo. Nosotros también estamos conociendo ya los "terribles dos"… Tengo el tema también pendiente para el blog. Hasta ahora no he llegado a perder los papeles, tengo pacie ia, intento no darle más importancia, lo de razonar con él es imposible, sólo espero a que baje un poco el ritmo para poder trnquilizarle o desviar su atención. Pero sí he pesnado a veces si es que va a ser que mi niño tiene mal genio, mal carácter, que me pone a prueba, …no sé.

  • Reply Susana 28 junio, 2010 at 13:56

    Me ha encantado este post, y no tengo nada que quitarle ni que añadirle. Pero….

    …. sí quiero hacer una (gran) diferencia entre las rabietas que tú nos describes y las que puede agarrar un nano porque quiere algo y mamá o papá, o la señorita…. no se lo dan.

    Desde mi perspectiva (no tengo hijos) pienso que ésas son las que hay que saber controlar y "ssoportar" estoicamente y ante las que no hay que ceder nunca. En caso contrario haremos de los peques auténticos tiranos (y puedo asegurarte que de ésos sí entiendo un poco).

    Un saludo.

  • Reply LAKY 28 junio, 2010 at 15:04

    Todos los niños pasan por las casquetas y todos los padres tenemos que enfrentarnos a ellas. Y, aunque en frío puedes pensar qué es lo mejor en estos casos, en caliente y sobre todo en determinados momentos, a veces acabas reaccionando mal. Claro que eres humana, como todos. Y todas hemos reaccionado mal a veces, es inevitable. Mi hijo, dentro de que las tuvo, no fueron exageradas. Yo también intentaba razonar con él pero a veces es imposible, me desesperaba y acababa ignorándole. Gritarle pocas veces, la verdad, normalmente conseguía mantener la calma. Pero qué mal se pasa, sobre todo si se forma corro alrededor. Yo tampoco soportaba la gente que quería ayudar con sus no solicitados consejos!

  • Reply Treintañera con hijo 28 junio, 2010 at 15:45

    Mi hijo aunque todavia no ha llegado a los dos años ya se ha agarrado alguna y desde luego que te ponen a prueba. Pero como dices hay que armarse de paciencia e intentar no perder los papeles nosotras.

  • Reply Ana 28 junio, 2010 at 16:22

    Que buena entrada!!

    David ya está empezando con alguna, de momento no demasiado grave, aunque sé que irá a mas.

    Trataré de ser paciente y hacer caso a tus consejos. La teoría la tengo clara, ya veremos si soy capaz de ponerla en practica y no me dejo llevar por los nervios…

    Y los consejos….eso si que me hace perder los nervios!!!!!!!

    Besos.

  • Reply Irene Navas 28 junio, 2010 at 21:23

    mi prima se las pilla todas, de hecho el otro dia, se enfado tanto que mordio a su madre en un brazo, y le dejo un moraton increible, la pobre, como lloraban las dos, y yo en ese caso no sabria que hacer, porque cualquiera la abraza y te muerde la cabeza…en fin, cuando tenga mi primer bebe(aun soy joven para eso) ya veremos, pero intentare sabrazarle todos los dias, y darle mil bessos y decirle que le quieroo!

  • Reply Rebe 28 junio, 2010 at 21:56

    Me encanta lo que cuentas y estoy deacuerdo 100%.

    Yo también me he visto en alguna de esas rabietas y opino como tú. De hecho hay un libro muy bueno para entenderles "como hablar para que tus hijos te escuchen y como escuchar para que tus hijos te hablen" de hecho empieza con un capitulo para ayudarles a dar nombre a sus sentimientos ya que como comentas muchas veces se ven superados y lloran por frustración.

    Me hace gracia el "todo chichi pichichi" porque es cierto, todo el mundo se cree con derecho a opinar. Incluso esas personas que no tienen hijos y se creen que cuando los tengan nunca van a estar tan maleducados como los tuyos…en fin.

    Por cierto, me sumo a lo de que a veces yo tambien pierdo los nervios y no se aplicar todos mis "conocimientos" y me pierdo por el camino de la mala leche y la desesperación.

  • Reply Belen Pardo 29 junio, 2010 at 06:04

    Mamáreciente, no dudes que esos cambios, llantos y berrinches nos ponen a prueba. NO es fácil. Un día te ves muy fuerte, animada y descansada y lo superas y le ayudas a superarlo, pero a veces te pilla con la guardia baja. Ójala que tu peque sea de berrinches suaves, que también los hay. Hija el mío es muy inteso para todo, que le vamos a hacer.

    Susana, llevas razón, conseguir lo que se quiere a base de berrinche y llanto no está bien. Y eso a mi hijo se lo hemos enseñado y seguimos en ello. De hecho cuando ha entrado en esa dinámica, le hemos dejado por imposible, incluso dado algo que quería, pero cuando ha salido del bucle (porque una vez que entran es imposible razonar o calmarle), hemos hablado, le hemos explicado que eso no está bien, que las cosas se piden sin llorar y por favor, y algún juguete ha tenido que emigrar un tiempo al cuarto trastero. No lo llamamos castigo, pero le explicamos que hay que comprobar si es un niño mayor que se sabe portar bien para saber si puede tener ese juguete. Lo entiende perfectamente. Pero insisto, pasado el bache.

    Laky, qué bonita palabra para las rabietas, "casquetas", me ha gustado mucho. Yo por desgracia he perdido los nervios a veces, no lo he podido evitar. MI hijo no ha sido el más exagerado ni el que más rabietas ha tenido, o sí, no sé, pero seguro que yo podía haberme controlado mejor. Esa es una cuenta que tengo pendiente conmigo misma, lo reconozco.

    Treinteañera, la paciencia es una bendita virtud. A ver si tu peque sale más tranquilito.

    Ana, sí, la teoría todos la tenemos clara, je, je. Y los consejos… a veces hay que tener más paciencia con la gente que con tu hijo.

    Irene, en situaciones como la que cuentas es normal que no supieras que hacer. Como me suena, jeje.

    Rebe, cuanto tiempo sin verte, me alegra que te pases por aquí. Conozco el libro que comentas y lo tengo pendiente. Porque aunque ya es más mayorcito creo que es importante leerlo. Y aunque mi peque me comprende ahora mejor de lo que podía esperar quiero leermelo.

    Gracias a todas por vuestros comentarios. Veo que no soy la única gritona a la que le pierden los nervios. Consuela, la verdad.

  • Reply Raquel 7 julio, 2010 at 08:03

    Ayy!! Hoy por primera vez he encontrado tu blog y con esta entrada me he visto totalmente reflejada…. Mi peque lleva unas semanas con las rabietas en pleno auge (tiene 2 años y medio) y aunque su papi y yo intentamos sobrellevarlo hay veces que los nervios nos pierden y acabamos pareciendo una casa de locos gritandonos los unos a los otros…. y es que la mayoria de las veces no sabemos que hacer porque nada funciona. Lo peor para mí, es cuando se le pasa la rabieta, la sensación tan mala que se me queda por no haber sabido reaccionar. Tienes mucha razón, consuela saber que una no es la única gritona. Me has alegrado la mañana.

  • Reply Belen Pardo 7 julio, 2010 at 13:21

    Raquel bienvenida, espero verte más veces por aquí. Por comentarios como el que acabas de hacerme es por lo que merece la pena seguir escribiendo y contando mis experiencias.
    Siempre se lo digo a mi marido, ojalá hubiera podido leer a otra mamá contar lo sus cosas, sus experiencias, para sentirme un poco comprendida y menos culpable.
    No, no eres la única gritona, no eres la única que te has sentido mal, la única que no has sabido reaccionar.
    Mucho ánimo guapa, y si te consuela, hagas lo que hagas no servirá, lo mejor, quedarse tranquiula, respirar profundamente y esperar, eso sí contribuye a que se pase antes, prueba y verás.
    Un abrazo.

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