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Sanitarios y niños

15 julio, 2014
Imaginaros que llegáis al hospital por urgencias, os encontráis fatal, tan mal que habéis tenido que ir a toda prisa para que os atienda un médico. Lógicamente no tenéis ganas de conversación, o de risas y mucho menos de bromas o de contarle a cualquiera que pregunte si te vas de vacaciones o cómo te va el trabajo. Pero a pesar de que estás en un hospital y no es por gusto, ‘alguien’ (llámese enfermera, auxiliar, médico o celador) se empeña en saber cosas de tu vida que realmente no le interesan, intenta hacerse el gracioso, el simpático y lo único que consigue es que te sientas peor porque no puedes ni quieres hablar más que lo necesario. 
Seguro que esta escena os parece increíble y seguro que no sucede cuando de adultos se trata. Pero si hay niños de por medio, entra dentro de lo habitual. Ahí estábamos hace unos días, en urgencias, contando que mi niño tenía una cefalea de varios días, vómitos y decaimiento severo, vamos que no tenía el cuerpo para muchas jotas, y tuvimos que soportar las tonterías de algunos y algunas que no sé si por hacerse los graciosillos o por intentar ganarse al niño, se empeñaban en hacer. ¿Desagradable? Mucho. 
Rayo no se anda con chiquitas ya, y a la mínima suelta un “déjame por favor“, muy bien dicho por cierto, porque cuando no lo dice él ya lo digo yo. Si un niño está en el hospital no es precisamente para pasar el rato, y aunque tenga una fiebre o una gastroenteritis, no andan las criaturas para muchas bromas o mucha juerga. Así que, me pregunto yo, ¿es tan difícil dejarles en paz?
Una celadora nos llevaba a hacerle una radiografía y parecía que le habían dado cuerda, venga a preguntar al niño, me llegó a marear hasta a mi. Por no hablar de la doctora (una residente que aunque nos trató muy bien, no tenía ni idea de hablar con niños), que le hablaba como a un adulto de lo que tenía y de que se iba a quedar ingresado, mucho tacto sí, hasta que la expliqué que estas cositas a los niños se les dice poco a poco y no ahí a bocajarro. Y qué decir de la enfermera que entró sin previo aviso al box dando voces para que se pusiera el pijama y así poder cogerle la vía…… 
Señoras y señores sanitarios, por favor, un poco de tacto. Cierto es que Rayo no es un bebé, ya son 7 añazos, pero no deja de ser un niño, un niño asustado porque sabe lo que le espera y tiene miedo. Por fortuna, no todos son así, hay personal maravilloso que han tratado al niño con una dulzura increíble. Y que me han ayudado a mi a que todo sea más llevadero. A todos ellos, ¡gracias!
¿Os ha sucedido alguna vez con vuestros hijos?, ¡contadme!

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3 Comments

  • Reply dibujosdenube... 15 julio, 2014 at 09:38

    Pues si me ha sucedido… aunque de lo que de verdad estoy harta es de los malos modos o la incompetencia de algunos. Es cierto que hay buenos médicos y enfermeras, pero también los hay pésimos. Así que cada vez que vamos al hospital cruzamos los dedos…

    (Anécdota: Ingresados en pediatría con la peque con 7 meses. Llevábamos casi 1 mes y nos conocíamos a todo el mundo. A las 8.30 de la mañana todos los días se la llevaban las enfermeras para bañarla. Algunas ponían en invierno el agua a 27° porque eran lo mejor… otras a 35°. Mi peque acabó odiando bañarse y nos tiramos meses hasta que en casa empezó a hacerlo con normalidad. Y tengo mil anécdotas mas como esta… )

    Besotes!

  • Reply Mom Kill 17 julio, 2014 at 10:38

    Pues claro, niñxs y adolescentes son diana de comentarios estúpidos por doquier. Esta misma semana publiqué sobre la perla del médico de urgencias a mi hija de 14: tú lo que necesitas es un novio. Y usted lo que necesita es un curso de educación. Lo que hay que aguantar.

  • Reply Madre primeriza 18 julio, 2014 at 14:44

    Hay demasiadas personas que trabajan de cara al público pero no tienen ni idea de cómo tratar a ese público. Entiendo perfectamente tu pesar y lo comparto. Por otra parte, me alegro un montón que escribas sobre ello y no sobre que estáis en urgencias… pufff… qué duro!
    Un abrazo!

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