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Semana Santa ¿vacación o devoción?

1 abril, 2010
Cuando estudiaba en el instituto tuve la suerte de tener a un gran profesor de Filosofía. Este mismo profesor también nos daba la asignatura de Ética. En el centro donde estudiaba no se daba Religión, sino Ética. Eso a los últimos cursos, los más pequeños podían elegir, o mejor dicho, elegían los padres. Curiosamente este profesor que nos daba impecablemente la clase de Ética era un católico convencido, practicante y profesor también de Catequesis. Pero era una persona respetuosa, y tenía un don estupendo y era enseñar a sus alumnos a pensar. Creo que fue el mejor profesor que tuve nunca, y fue con el que más debatí, debido a mi falta de fe y a mis dudas hacia la religión y la Iglesia. El siempre me “obligaba” a argumentar mis posturas, a pensar acerca de ellas, a buscar razones, por qués, me orientaba hacia otras ideas, me enseñaba otras posturas. Me enseño muchísimo. Pero le guardo en un lugar especial de mi memoria y siempre sentí no haber tenido contacto posterior con él.

Recuerdo que en vísperas de una Semana Santa nos mandó un trabajo, debíamos contar qué significaba para nosotros y nuestro entorno esta festividad religiosa, cómo nos afectaba, si lo celebrábamos y dónde íbamos. No quería un relato religioso de las procesiones, ya digo que dábamos Ética, quería que contáramos cómo lo vivíamos cada uno.

Y yo así lo hice, le conté que mis vacaciones las pasaba en la playa, con mi familia, que no había ningún contexto religioso, ni para mi, ni para las personas que yo veía por la calle, en la playa, en las terrazas, que las procesiones ahí estaban, y la gente se paraba a mirarlas por curiosidad porque pasaban por allí. Todo esto lo relataba yo en un amplio trabajo de muchas páginas. Conclusión, la Semana Santa como tal, como festividad religiosa la celebraban muy pocos donde yo estaba, y que lo normal era la gente festejando sus días libres y el solecito. Tuve un sobresaliente. Debatimos ese día en clase, fue magnífico.

Y siempre en estas fechas le recuerdo, con cariño y gratitud, y con mucho respeto, respeto hacia él como persona, como maestro y respeto hacia sus creencias y su fe. Una gran persona. Y me acuerdo muchas veces de él cuando veo a personas muy religiosas pero muy intolerantes, intolerantes contra quienes no practicamos, o no creemos o no nos convence esa institución llamada Iglesia.
Muchos años después Juan José (ese es su nombre) te puedo decir que veo lo mismo que veía entonces, muy pocos se preocupan de la religión en este pueblo al que vengo de vacaciones. Por el contrario muchos nos preocupamos del buen tiempo para poder llevar a nuestros niños a disfrutar a la playa. Pocos piensan en ese Jesús crucificado, pero en cambio todos paseamos con nuestro helado en la mano.
Y me resulta curioso que muchos de los que no celebran la Semana Santa se declaren católicos practicantes, me resulta curioso ya que yo que no soy católica, creo que es algo importante, hablamos de la crucifixión de Jesucristo, de la muerte de Jesús en la cruz, de su resurección, del sufrimiento de María al ver a su hijo muerto… En fin, que se te ponen los pelos como escarpias. Así que me sorprendo cuando se les llena la boca a muchas personas “sí, sí, yo soy practicante, yo creo en Dios, yo defiendo a la Iglesia, sí, sí ,sí”, y te lo dice con la cervecita en la mano en una terracita tomando el fresco, mientras la Procesión del Silencio pasa por la calle del centro del pueblo. Así que, perdonadme pero eso no lo entiendo. O se es, o no se es, pero esto de las medias tintas no lo comprendo.

Curiosamente este profesor solo duró dos años en el colegio. No me preguntéis porqué, pues no lo sé a ciencia cierta. Parece que su forma liberal de enseñar, de hacernos pensar, de someter a debate incluso las clases de Filosofía no estuvo bien vista por la dirección. Mis notas en Filosofía fueron de sobresaliente siempre con él, aprendí muchisimo y se lo agradeceré siempre.

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5 Comments

  • Reply Una mamá (contra) corriente 1 abril, 2010 at 15:33

    ¡Qué gran tema!.

    Yo creo que da igual como uno se califique a si mismo. Yo puedo decir que soy una estupenda pastelera, pero no sería cierto. En España un porcentaje altísimo de la población se declara católica y luego realmente no lo son. En toda mi vida sólo me he encontado con dos católicos de verdad, muy buena gente, por cierto.

    Al principio, en tus primeras líneas, creía que estabas hablando de mi experiencia, porque yo también tuve un estupendo profesor que me daba, a la vez, filosofía y ética. Para mi también es una persona a la que recuerdo con muchísimo cariño.

    Volviendo al tema, creo que es evidente que en España todas las festividades (o casi todas) son religiosas, pero pocos las viven como tal. Y es una pena porque un poco de reflexión y recogimiento no le vendría mal a esta sociedad, ¿no te parece?.

  • Reply Tifoidea 1 abril, 2010 at 17:16

    Creo que la intolerancia es un mal universal y se da en igual medida de los que creen hacia los que no y viceversa. Es algo que nunca he entendido. Yo no soy creyente, pero no me molestan los que si lo son. De hecho me parece estupendo que alguien tenga una esperanza en la vida, unas creencias que le hagan feliz de alguna manera. Yo no es que no quiera creer, simplemente es que no puedo. No creo y punto, no es odio hacia la religion o religiones es simplemente que siempre lo he sentido así. A veces pienso, ojala fuera creyente. Así ante la muerte de tantos seres queridos a los que he perdido podría tener alguna especie de consuelo, a lo mejor así no sería tan duro pensar que cuando muera dejaré de existir sin más, pero a mi la religión no me sirve.
    De todas formas creo que la filosofía es tan útil como la religión (para mí, de hecho es mucho más útil). Quien es religioso pero no es consecuente con sus creencias y no se para a pensar en lo que implican es tan inutil como alguien que jamás se ha parado a pensar que significa para el la vida y todo lo que nos rodea.
    De todas formas soy respetuosa con las creencias de los demás, salvo con el islam, en esto os voy a ser sincera. El islam para mi no me merece ningún respeto. Creo realmente en el vive y deja vivir, pero todo el que me condene a mi por no creer, tampoco me merece ningún respeto.
    De vez en cuando hace falta un poco de ojo por ojo y diente por diente y dejar de lado eso de poner la otra mejilla que al final te la inflan a guantazos XDDDD

    —-
    http://lallavedelbaul.wordpress.com

  • Reply Belen Pardo 1 abril, 2010 at 20:49

    Eva, estoy de acuerdo, un poco de recogimiento y reflexión no le viene mal a nadie,ya sea éste católico o no, pero ya nadie reflexiona, así nos va, o reflexionan solo unos pocos, no los suficientes.
    Una amiga, católica y practicante, me contaba no hace mucho que en unas de sus vacaciones se iba a un monasterio a recogerse precisamente, a estar solita, consigo misma y sus pensamientos, una cura de silencio, reflexión y recogimiento. Me pareció una fantástica idea. Ella me consta que rezó y pensó en su Dios, para mi respetable absolutamente. Y me dió mucha envidia, porque cuánta falta me haría a mi unos días de reflexión y descanso mental.

    Sí, ese profesor me marcó, para bien. ójala hubiera tenido más como él, y aún hoy, muchos años después le recuerdo con muchísimo cariño y preguntándome si algún día volveré a toparme con él.

    Tifoidea el problema es ese, la falta de respeto. Como he dicho yo respeto muchísimo las creencias religiosas, lo que no respeto es la intolerancia, no respeto el integrismo, no respeto la falta de coherencia, no soporto la mentira, la hipocresía que se quiere esconder detrás de las creencias religiosas. Conste que no generalizo, yo no creo en la iglesia, y no creeré nunca, pero respeto a quien lo hace, cada cual hace lo que quiere. De hecho posiblemente mañana publicaré un nuevo post sobre este tema. Lo que no respeto, o al menos me cuesta hacerlo es a quien hoy no creo o no me importa pero mañana sí creo porque necesito creer, porque me pasa algo malo y a quien recurrir sino. Eso es lo que no entiendo. Y me diréis jo, pero es que cuando pasa algo malo a algo te tienes que agarrar. Pues sí, a tu fuerza , a tu familia, y si hace falta pues a un psicólogo o a un médico… en fin, son distintar maneras de pensar.
    Yo no soy atea, yo un día si creí pero ahora… no puedo decir que crea, la verdad. Porque si alguien hubiera estado ahí… no hubiera permitido que pasara por lo que he tenido que pasar. En fin, todos tenemos baches en el camino.

  • Reply mama en alemania 2 abril, 2010 at 07:28

    Los intolerantes hipócritas a mí me sacan de quicio… Tanto por un lado como por el otro: Tanto el señor de la cervecita del que hablas como el ateo ultra que dice "felices fiestas de invierno" o "feliz solsticio" pero que no le toquen sus vacaciones o sus regalitos de Navidad.

    En cuanto a la semana santa… Pues bueno, yo no soy creyente, así que no le atribuyo un significado religioso para mí. Eso sí, me parece un tiempo estupendo para pasarlo con la familia (en la playa, en casa o donde sea) y fomentar la comunicación y la unión, compartiendo cosas, tiempo…etc.

  • Reply mama en alemania 2 abril, 2010 at 07:31

    Ah! y que no sea creyente no quiere decir que a mis hijos no les cuente el origen de esta festividad… jeje…

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