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Un desahogo en toda regla

23 julio, 2010
Estoy que no estoy. Con esta frase tan sin sentido puedo resumir mi estado físico y emocional en estos momentos. ¡¡Jo!!, qué mal me sienta el calor. No sé muy bien por dónde empezar, me noto entrar en barrena y o salto en paracaídas o me estrello.
Así para empezar quizá es algo fuerte esto que cuento pero es la pura realidad. ¿Os he dicho que mi peque es muuuuy demandante? Creo que sí, ¿verdad?, como unas trescientas veces en el tiempo que llevo compartiendo mis días en la blogosfera. Él es intenso, adoro el término, porque le define perfectamente. Y demasiado listo para mi gusto. Listo referido a espabilado, pícaro.
El regreso de vacaciones está siendo más caótico de lo esperado. Esto, la falta de rutinas, actividades, que está creciendo muy deprisa, está convirtiendo el verano en un caos.
Por un lado yo no tengo mucho tiempo para ocuparme de las cosas básicas de casa. ¡¡Ojo!! que yo no quiero ocupar 6 horas al día en la limpieza y cuidado del hogar. Pero hay que comer, hay que tener una higiene básica, sobre todo teniendo en cuenta que vivimos con animales. Hay que lavar y planchar la ropa que nos ponemos…. bueno planchar ya ni se plancha, ya hasta vamos arrugaos. Pero hay un mínimo indispensable que hay que cumplir. Y no tengo tiempo porque él requiere atención continua. Se aburre, pasa de juguetes, de jugar solo, de tele, todo le aburre. Solo quiere acción, juegos inventados, balón, piscina, correr, bici. Y claro, yo no puedo con todo.
Papá viene por la tarde, y él se ocupa en gran medida de la actividad física del peque, pero hemos tenido tardes complicadillas y el pobre no ha podido ocuparse todo lo que hubiera querido (trabajos, asuntos familiares).
El caso es que el niño está atacadito de los nervios, cuando se pone así yo reconozco que me pongo muy nerviosa. Y mi estado de ánimo retroalimenta el suyo. Aviso para navegantes primerizas: vuestro estado de ánimo y vuestro humor repercutirá directamente en el estado de ánimo y humor de vuestro hijo. Así que ojo al dato. Mi marido esto me lo ha repetido hasta la saciedad. Y reconozco que me ha costado asumirlo, pero es un hecho.
Así que contar con tiempo para mi, como mujer, no como madre, es misión imposible. Las entradas del blog, por ejemplo las hago por la noche, o cuando él duerme, o con él encima de mi aporreando un teclado viejo que le hemos dejado. Ducharme, peinarme, acicalarme…. todo eso se hace de noche, a partir de las 23 horas, nada menos. Ir a la peluquería, depilarme, etc, lo hago con él. Podéis imaginaros las escenitas que podemos llegar a montar.
Y sí, ya sé que esto debe ser lo normal, que no pasa nada, pero yo ahora mismo me confieso sobrepasada. Que mi hijo se me cuelgue de la pierna y no pueda ni cocinar para poder comer, es agobiante al máximo. Que no pueda jugar con sus cosas solo media hora me supera. Yo no quiero que esté todo el día jugando solo, ese no es el plan. Pero,…. ¿media hora?, ¿no es posible conseguirlo durante media hora?.
La explicación que yo veo es la siguiente: Mi peque será de los mayores cuando empiece el cole. Ha llegado un punto en el que necesita estimulación a tope y en todo momento. Sabéis que él hacía sus cositas, Música, natación, pequeteca. El parón de verano no le ha gustado nada, a esto se une el calor, el regreso de vacaciones, que en Madrid no estamos haciendo tantas cosas como en la playa. Diagnóstico: aburrimiento. Creo que aquí está la clave.
Mi diagnóstico: agobio absoluto, complicado con una contractura a nivel de cervicales, insomnio nocturno, despertares varios cuando consigo dormir, ir atacada todo el día. No está mal.
Y la verdad no me gusta lo que veo, no me porto bien, no actúo como una buena madre, me sorprendo gritándole, o diciéndole que me deje tranquila y juegue solo. Y eso solo contribuye a que él se ponga más nervioso y empeore la situación.
El día lo hemos empezado así, nerviosos los dos, gritándonos y de mal humor. Gracias a una pequeña ayudita, un ibuprofeno, me he encontrado físicamente mejor. Y me ha permitido pensar un poco y empezar a sonreirle más, a hacerle más caso, a hablarle más tranquila. Enseguida él ha reaccionado, han empezado las risas, el buen humor, el obedecerme. Ha sido increíble. Y por eso he querido escribir esto.
Me confieso, mea culpa.

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8 Comments

  • Reply mamadejulio 23 julio, 2010 at 14:16

    Te entiendo perfectamente pq julito es muy parecido con sus casi dos años. Y me siento tan culpable a veces de no poder estar pendiente de el al 100% q hasta me dan ganas de llorar. Juego con el cd llego del trabajo, le llevo a ver a familia q se q adora, le llevo a la pisci, hago lo posible, pero a veces no puedo hacer mas. Tengo q poner lavadoras, recoger ropa, tender mas, hacer pure, etc, etc y hay veces q es q no puedo estar todo el rato con el, y me siento mal, muy mal. Y papi ayuda, pero papi madruga en exceso y o descansa por las tardes o muere, jejeje.
    Asi q asi estamos.
    Como tu bien dices a tu peque lo q le pasa es q se aburre el pobrecillo.
    Animo mujer, ya veras como vais a mejor.
    Lo de trasmitirles los nervios a mi me pasa igual q soy consciente de q le traspaso mi estado de animo, pero es q hay veces q es tan chungo no explotar.
    Noches en las q dormirle cuesta muchisimo, me releva papi, q el tiene muchas mas paciencia q yo.

  • Reply Una mamá (contra) corriente 23 julio, 2010 at 14:25

    ¿Qué te digo yo ahora que no hayamos hablado tu y yo ya?. Sí es que tu y yo tenemos ahora mismo el mismo diagnóstico, cada una a su nivel, pero es así. Lo "malo" es que yo puedo aprender de lo tuyo (ya sabes, esto de cuando veas las barbas de tu vecino pelar) y tu de mi no jajajaja… pero por lo menos tienes todo mi apoyo para estos desahogos y lo que quieras.

  • Reply Anatema 23 julio, 2010 at 17:54

    A ver Belén, no somos perfectas y los niños agotan. Agotan física y psicologicamente. El cambio de rutinas los vuelven locos y cuando entrán en fase hiperactiva ya ni te cuento. Con la edad mejora, por que puedes hablar con él más, porque empieza a ser autosuficiente en muchas cosas, pero es duro. Mi hijo está en plena hiperactividad también y por supuesto que pierdo los nervios. Lo que no puedes hacer es culparte por ello, porque todos somos humanos.
    Lo que es cierto al cien por cien es que si tu estás nerviosa tu hijo se pone nervioso y viceversa.
    Besitos y mucho ánimo.
    Al mío le calma mucho la piscina, lo que no quiere decir que no siga pegando saltos todo el día pero hoy por ejemplo si hemos tenido un rato de la tarde tranquilitos, porque se ha puesto a jugar con sus playmobils sin problema y ya lo ibamos necesitando porque llevabamos unos días fatal.
    Si te animas a venirte a la zona sur 😉 hacemos una sesión de piscina y dejamos a las dos fieras que desfoguen juntos.
    🙂

  • Reply LadyA 23 julio, 2010 at 20:46

    Es normal acabar agotada y perder las compostura en algún que otro momento… ni que fuéramos supermadres!!! Lo importante es ser consciente de nuestros errores y poder corregirlos. Es super difícil, pero oyes, al menos hay que intentarlo… A mi lo que más me ayudo fue leer sobre los bebes de alta demanda, me hizo ver que mi hija es normal pero requiere mucha atención… Lo mejor es que la mía aún es pequeña… supongo que cuando llegue a esa fase de hiperactividad voy a desear tirarme por el balcón!!! Mucho ánimo. Y si quieres te paso un par de enlaces que me han enviado sobre juguetes caseros… así os podéis entretener los dos creando cosillas…

  • Reply superamatxu 23 julio, 2010 at 21:07

    Por favor, no te martirices por algo así. Esas cosas nos pasan a todas. Los niños agotan tanto, que muchas veces acabas perdiendo los papeles y gritándoles como una loca. Los niños te miden, prueban a ver hasta dónde pueden llegar. Tampoco es malo que vean que todo tiene un límite, hasta tus nervios, tu paciencia y tu aguante. Yo pienso que tampoco es malo que vean que su madre no es un personaje de superhéroe de la tele, que aguanta con todo, sino que es una persona que también puede llorar y enfadarse como ellos mismos. No se trata de ser siempre perfecta. No lo eres, y tampoco hay que interpretar un papel ante tu hijo.
    No sé si te servirá a tí, pero cuando a mí me pasa que alguna vez me parece que me he excedido, me ayuda mucho, cuando ya me he tranquilizado un poco, hablar y explicarle con cariño, que su mamá le quiere mucho, muchísimo, pero que hay veces que se está portando tan mal, que la hace enfadar mucho, pero que eso no signfica que le deje de querer ni por un momento. ¿Y sabes que me suele contestar? "Si ya lo sé, mamá…"
    Y, cambiando de tema: A mí la piscina también me parece una estupenda opción para estos niños tan moviditos, porque además de la actividad física, está el añadido de que el agua relaja.
    Besos y ánimo!!!

  • Reply Belen Pardo 23 julio, 2010 at 21:23

    Gracias a todas por vuestra comprensión y vuestras palabras. Siempre ayudan.

    Lady A, yo me empapé de los bebes de alta demanda porque lo del peque empezaba a parecerme preocupante a cierta edad. Pero luego resultó que no, que es super, hiper demandante, pero no llega a esos niveles. Ojo! hay en cosas que me identificaba plenamente, pero no en todo.

    Sí por favor, mándame esos enlaces de juguetes caseros, mil gracias.

    Superamatxu yo también le explico las cosas de ese modo, jejeje.

  • Reply Rebe 24 julio, 2010 at 08:54

    Ais Belén!!! Me veo identificada en lo que cuentas.

    Odio perder los nervios y no comportarme como una buena madre cuando me siento sobrepasada. Despues me entra un sentimiento de culpa…en fin me imagino que como te comentan es que no somos supermadres.

    Lo bueno de todo esto es saber que somos normales y que a todas nos sobrepasa en alguna ocasión.

    Mucho ánimo, respira hondo y cuenta hasta 10.

  • Reply LAKY 24 julio, 2010 at 20:17

    Ya te lo ha dicho Anatema: con la edad es mucho mejor. Los 3 o 4 primeros años son tremendos en ese sentido, Luego se van haciendo más independientes y juegan o hacen cosas mucho rato solos, aunque reclamar te van a reclamar siempre.
    Y que te pongas nerviosa es normal. Que ya sabemos todos que repercute en tu hijo pero eres humana, qué le vamos a hacer, y hay días que la situación nos supera.

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